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jueves, 3 de julio de 2014

Marqués de Murrieta Ygay - Gran Reserva Especial 2006




Marqués de Murrieta Gran Reserva 2006
160 Aniversario

Finca Igay  - Marqués de Murrieta

D.O.C Rioja

Tempranillo - Mazuelo - Garnacha - Graciano

97 Puntos Vinisimo

Grande entre los grandes

 

lunes, 5 de agosto de 2013

Reportaje: cata de seis vinos de EGUREN UGARTE (D.O.C Rioja)


Os presentamos en este reportaje la cata de algunos vinos de Eguren Ugarte, que sin duda, vale la pena que conozcáis, y que no os dejarán en ningún modo indiferentes.




Los seis vinos de Eguren Ugarte objeto de este reportaje



Los vinos de esta familia vitivinícola, de la que iremos hablando; y que está presente en distintas localizaciones de España, tienen su representación más clásica en la bodega Eguren Ugarte de Rioja Alavesa,  donde realizan el proceso completo de elaboración del vino: desde el cultivo de la vid hasta la comercialización al cliente final, hoy en más de 25 países de todo el mundo. 


La bodega se halla situada junto a Páganos (Laguardia) y posee viñedos propios, algunos con más de 100 años de antigüedad, repartidos por 130 hectáreas, que dan como fruto excelentes vinos con Denominación de Origen RiojaLa crianza la realizan en 4.300 barricas de roble americano y francés, que consiguen unos caldos de crianza y reserva de gran personalidad. 



En este extenso reportaje os vamos a hablar de seis de los vinos de esta Bodega, con las notas de cata que hemos elaborado, y las puntuaciones VINISIMO otorgadas a cada uno de ellos. 



1) Ugarte Tempranillo 2012: Este monovarietal joven y fresco, se ha manifestado a la vista con un color cereza no muy intenso; y un ribete más rojizo, bien definido, con capa media. En aroma es de intensidad adecuada y de evidente fruta roja, aunque no exagerada. Evoluciona con ciertos toques a especies, y matices sorprendentemente florales. En boca es de entrada acompasada y suave; con suficiente cuerpo para su juventud, y algo menos de fruta de la que cabría esperar. Si acaso matices de guindas. Un vino expresivo y bien acabado; que ha obtenido 82 puntos VINISIMO. Un vino grande. 



                                         





2) Ugarte Cosecha 2010: Se trata de un vino elaborado con un 80% de Tempranillo y un 20% de garnacha, con 13,5% de graduación, y una mayor complejidad que el anterior. A la vista es de un color cereza intenso; y deja caer un evidente ribete morado, de capa media. En la fase olfativa, podemos decir que es muy frutal (evoca especialmente a frutos rojos maduros, destacando la frambuesa); y que pronto evoluciona hacia matices más aromáticos, como las notas de pimienta, o incluso un marcado toque de regaliz. En boca se presenta con bastante fruta, acidez equilibrada y post-gusto suficiente, aunque se echa de menos algo más de recorrido. Un vino muy bien acabado, con 83 puntos vinisimo, que se configura como un vino grande. 


                                            




3) Ugarte crianza 2010: El crianza 2010 de Ugarte es un vino en el que apreciamos un salto cualitativo dentro de la gama. Sus 14% de graduación, y su 92% de tempranillo, tocados gracilmente por un 8% de garnacha, más su posterior crianza de 15 meses en roble americano, y su redondeado de medio año en botella, lo configuran como un vino completo, maduro y elegante. A la vista es rojo cereza, y el ribete es cardenalicio, con capa media. En nariz es un disfrute: fruta madura a raudales, en una perfecta combinación con las evocaciones a la crianza y tostados. En boca es de paso aterciopelado, con taninos suaves y con una atrayente amalgama de tostados, especiados y lácteos. Hasta diríase que se le encuentra un post-gusto con algo de pastelería y recuerdos dulces. Un vino grande con 89 puntos vinisimo en su haber.


                                        




4) Martín Cendoya Malvasía 2012: Un especial blanco de autor, elaborado con uva 100% Malvasía; y que sorprende de principio a fin. Un vino con 12%, en el que se aprecia una ligera crianza, y que envuelve el paladar. A la vista presenta un ligero color pajizo, y una elegante luminosidad con reflejos esmeralda. En nariz explotan las flores blancas y las evocaciones a melón y fruta fresca. En boca es sedoso y envolvente, con perfecta acidez, generoso cuerpo y recuerdos a crema. Final perfecto para un blanco y evolución sorprendente en copa. Un vino blanco grande entre los grandes, con una nota de 91 puntos vinisimo


                                        




5) Dominio de Ugarte Reserva 2008: Joya vinícola hecha casi en su totalidad con tempranillo (95%) con un leve toque de graciano (5%). 14% de graduación, en una tinto con 15 meses de barrica en roble americano, y 24 meses de botella. Vino perfectamente acabado y en un momento estupendo para su consumo, aunque le auguro un mucho más largo y satisfactorio recorrido. En lo visual es rojo maduro, con mucho brillo e intensa luminosidad. Atractivo y elegante. En nariz es un cambalache de sensaciones: fruta roja con aromas minerales y evocaciones tostadas y ahumadas de alto calado, y un justo y elegante toque a vainilla de marcada elegancia. De la constante aireación, que recibe de buen grado, extraemos aromas a regaliz y cacao, en una deliciosa combinación olfativa. En boca es redondo. Untuosidad y alta envoltura lo completan. Recio cuerpo, equilibrio y post-gusto extenso y equilibrado. Un vino para disfrutar, sin duda. Un grande entre los grandes, con nada más y nada menos que 94 puntos VINISIMO


                                          



6) Martín Cendoya Reserva 2008: Por último os hablamos de la joya de la corona de este reportaje. Al menos del vino al que hemos otorgado una mayor puntuación, entre las ya de por sí altísimas puntuaciones de estos vinos de Heredad Ugarte. Se trata del Martín Cendoya Reserva 2008; un vino de 14% de graduación, coupage de un 80% de tempranillo, un 15% de graciano y un 5% de mazuelo. Está elaborado con una crianza en barrica de 12 meses, y completado con 22 meses de botella. Se trata de un vino que roza la perfección. A la vista ya llama la atención, dado su intenso color cereza y sus elegantes ribetes añil. En nariz te reciben sus aromas a tueste y cuero, que evolucionan a una envoltura de cerezas y algo de frambuesa, muy matizadas; y dejan traslucir una infinidad de pequeños y elegantes matices (ciruela, pimienta, hierbas, canela...). Ya en boca, descubrimos con placidez su perfecto equilibrio entre acidez y una finísima y elegante dulzura; que invitan a seguir bebiendo. Toques balsámicos y fruta siempre presente, en su justa medida, y en perfecto ensamblaje con la madera. Postgusto ideal. Un vino grande entre los grandes que ha obtenido la altísima nota de 95 puntos VINISIMO.



Enhorabuena a Heredad Ugarte por estos vinos. En breve iremos conociendo nuevos vinos de Eguren Ugarte catados por VINISIMO.NET. Os invitamos a conocerlos y disfrutar de ellos. 



sábado, 7 de enero de 2012

CATA: Castillo Ygay Gran Reserva Especial 1991

Foto tomada por Vinísimo



Comento a continuación la cata de este vino: un clásico en la clásica Rioja. Un gran reserva de 20 años, a la altura de lo que se espera de él, y prácticamente en un excelente estado de conservación para su toma. Un lujo que muy pocas zonas vinícolas y muy pocas bodegas nos regalan. Porque tomar un vino de 20 años, en casi perfecto estado de revista, e incluso disfrutando de los sensacionales matices que el tiempo le ha dado, está al alcance de pocos caldos. Por ello a la hora de hablar de este vino, hemos de tener en cuenta que hablamos de la añada 1991, y que precisamente lo tomamos ahora porque es una de esas joyas que nos gusta disfrutar con lustros.

Hablar de las Bodegas Marques de Murrieta (desde 1852 a la vanguardia del vino), así como de la maravillosa Finca Ygay de 300 hectareas situada en Rioja Alta (es una de las extensiones vinícolas que más me han impresionado en la zona de Rioja) daría para mucho.

Se trata de un excelente coupage de 13%; elaborado con uvas de la Finca Igay de Tempranillo, Garnacha, Mazuelo y Graciano

Fue elaborado con la vinificación tradicional de Marqués de Murrieta, basada en continuos bazuqueos, remontados y un delicado prensado en su clásica prensa vertical de doble husillo.

Posteriormente el vino pasó a barrica de roble americano donde permaneció nada más y nada menos que cinco años, hasta su embotellado.

Al pasar a comentar su cata, hay que tener en cuenta que hablamos de un gran reserva de 1991; con todo lo que ello puede influir.

Sin ir más lejos, en el color. Se trata de un rojo muy poco apagado aún para su edad. Los destellos tejas hablan de su larga crianza, y no se han malogrado. 

En nariz es una bomba de madera bien pulida, sin que tire para atrás. Se aprecia el añejo, pero no ha perdido equilibrio. Se recuperan con facilidad los destellos de especias; y aún se atreve a evocar a fruta negra. 

En boca: un espectáculo que alguien podría prever póstumo, pero no lo es. De entrada potente, pero sencilla; y de postgusto señorial, y quizá menos largo de lo que se deseara. Pero ello sería ya imposible. Denota su solera, sin perder su señorío. La madera acompaña hasta su desvanecimiento. 

Un clásico entre los clásicos. Un superviviente nato. Un grande entre los grandes con 95 puntos Vinisimo




martes, 3 de enero de 2012

Cata-resumen: Martinez Lacuesta 2008



- Tinto Martínez Lacuesta 2008
- Bodegas Martínez Lacuesta
- D.O.C Rioja
- Cata: diciembre 2011
- 83 puntos vinisimo

viernes, 16 de diciembre de 2011

CATA-RESUMEN: Monasterio de las Viñas Barrica




- Monasterio de las Viñas Barrica
- Grandes Vino y Viñedos S.A
- D.O Cariñena
- Cata: diciembre 2011
- 76 puntos vinisimo

sábado, 22 de octubre de 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

CATA-RESUMEN: Monasterio de las Viñas Crianza 2006




- Monasterio de las Viñas Cza. 2006
- Grandes Vino y Viñedos S.A
- D.O Cariñena
- Cata: abril 2011
- 77 puntos vinisimo

miércoles, 23 de febrero de 2011

Conde de los Andes Gran Reserva 2001: 96 puntos Vinísimo


Que inmenso placer la degustación de un vino grande entre los grandes, si además es un clásico de la excelencia, mejora añada tras añada, no pierde ninguna de sus cualidades esenciales; y encima se disfruta en una cata repleta de amigos.
Eso es lo experimentado con el Conde de los Andes Gran Reserva 2001, que ha obtenido 96 puntos Vinísimo, y que pudimos disfrutar en una cata inolvidable.
Este vino es, desde mi punto de vista, la estrella del universo Paternina, “nuestra” bodega de siempre (y digo nuestra por nuestro imaginario colectivo)
Se puede disfrutar un Paternina en sus Bandas, y gozar de un Conde de los Andes de Reserva (excepcional el de 2004); pero el Gran Reserva de 2001… palabras mayores.
Se trata de un caldo con 12,5%, hecho de Tempranillo y Mazuelo. Un Rioja excepcional de un tono ligeramente rubí, con ribetes de color teja.
En nariz se encuentran ligeros atisbos de fruta roja quizá algo escondidos tras un agradable aroma a madera tostada.
En boca es de una equilibrada acidez, sabroso, amplio; y de una marcada persistencia.
Buen maridaje, buena compañía y un grande entre los grandes. ¿Algún plan mejor?

miércoles, 11 de agosto de 2010

Reportaje: LA SAGA MITARTE: Producto Vinisimo de 2010


Así es. Si hay algún producto vinícola que podamos catalogar como "el producto Vinísimo 2010", esa es la saga Mitarte.

Los seguidores de Vinísimo ya conocéis mi debilidad por esta bodega, que ha acompañado, año a año, mi propio crecimiento como catador, y sobre todo, enamorado del vino. Cada año hemos ido bebiendo el Tempranillo de añada, así como algunos de sus crianzas magníficos hechos de Tempranillo y Graciano (aún recuerdo el crianza 2002, que disfrutamos gracias a Jose Ángel, y que nos dejó siempre impactados); y hay muchos reflejos de esas catas en este blog.

Pero 2010 ha sido un año "Mitarte" gracias a la amabilidad y generosidad de las Bodegas Mitarte, encarnadas en Ignacio.

Éste apasionado del vino, de la tierra y de la Rioja Alavesa; tuvo a bien compartir, tras una agradable charla en su Bodega de Labastida, algunos de sus caldos con nosotros. Caldos que hemos ido probando, descubriendo y disfrutando durante estos meses, con calma; con mesura; con la suficiente distancia entre ellos para ir valorando reposadamente cada una de las características de los mismos.

Y caldos que, hoy; os presento en este blog, confirmando que han marcado el devenir de Vinísimo en este año, por su buen hacer, por su personalidad; y sobretodo, porque después de 10 años probando Mitarte, quedaba mucho por descubrir, y mucho por lo que sorprenderse.

Quiero mostraros hoy una breve nota de cada uno de estos vinos que, insisto, gracias a Ignacio, hemos tenido el placer de catar. Leyendo sus comentarios y atendiendo a sus puntuaciones entenderéis porque son "el producto vinisimo 2010". Dos blancos y un tempranillo joven calificados como "Buenos" y rozando el calificativo de "Grandes"; un crianza y un reserva puntuados como "Grandes"; y, nada más y nada menos que tres vinos (Defaula 2005; Mazuelo 2006; y SyC 2004) en los "Grandes entre los Grandes". Hasta ahora, sólo Alejandro Fernández, con sus Pesquera y Dehesa la Granja, había conseguido introducir tantos caldos en esta escala reservada para los mejores. Y eso son palabras mayores.

Entenderéis también porque Mitarte, como dije hace muchos meses, era el "vino de toda una vida" para mí. Ahora lo es también para Vinisimo.

Iremos desarrollando tras estas catas nuevos comentarios a estos excelentes Vinos de Rioja; y esperamos poder seguir descubriendo y disfrutando nuevos vinos.

Pero eso sí: desde Vinisimo, con más de 200 catas hechas y puntuadas, podemos deciros que, una Bodega familiar como Mitarte, desde Labastida, en el corazón de la Rioja Alavesa; ha conseguido cautivarnos, una vez más, y más que nunca.

No dejéis de comprar y probar estos caldos. Generosos. Recios. Honestos. Potentes. Finos. Grandes. Como la familia que lleva años produciéndolos, y como el propio Ignacio.

Lo dicho, Vinisimos. Están a la altura de los mejores caldos. Palabra Vinisimo.




1) Blanco 2009 (74 puntos vinísimo). Bueno: Desconozco las variedades con que se hace, aunque apostaría (a riesgo de equivocarme) a que está elaborado con viura 100%, o, quizá, con alguna parte de malvasía (por su frutosidad y limpieza). A la vista es limpio, sin excesivas pretensiones. En nariz se presenta con un claro aroma a fruta madura y un retronasal fresco. EN boca es equilibrado y con recuerdos tropicales.




2) Blanco fermentado en barrica 2008 (78 puntos vinísimo). Bueno: Este blanco fermentado en barrica, hecho con Viura 100%; nos mostró de entrada un color limón con alto brillo; translúcido y claro. En la nariz, destacan sus notas florales, del todo espectaculares para un viura, y del todo llamativas. En boca se muestra fresco, pero con cuerpo; y con una acidez perfectamente equilibrada. Un vino muy recomendable para quienes, probando un blanco, no quieren renunciar al vigor y la elegancia.




3) Tempranillo 2009 (79 puntos vinísimo). Bueno: 13% posee este Tempranillo del año; que puede acompañarnos sin problemas ni carencias en cualquier mesa. Doy fe de que he probado y puntuado muchas añadas; algunas más completas que otras, pero todas buenas, muy por encima de lo correcto. De color claramente cereza; destellan en ocasiones ribetes morados. El aroma es frutal al ataque, con poso de grosella madura. En cuanto a la boca, es envolvente y redondo. Taninos algo dulces; y un postgusto de cereza notable. Muy recomendable; y de una relación calidad-precio exquisita.




4) Tempranillo crianza 2006 (88 puntos vinísimo). Grande. Este crianza elaborado con la variedad reina, 100% tempranillo, puede considerarse sin ningún reparo, como un grande. Probé hace 5 años la añada de 2002; y tiempo habrá para hablar de ella, pero ya entonces dejó poso en mi. Ahora catamos este 2006; de 12 meses de barrica, y nos ha dejado unas sensaciones altamente agradables. La edad del viñedo, según información de la propia Bodega, supera los 50 años; y la vinificación se ha realizado en un 50% por maceración carbónica y un 50% por despalillado. Doces meses en barrica de roble francés y americano, completan el milagro. La cata, un lujo: a la vista es de un color cereza intenso; de capa alta y límpida. En nariz, se muestra original: frutas mezcladas con especias; y fondo de frutas del bosque maduras. En la boca es un vino de alto carácter sabroso; y combina a la perfección la fruta y la madera. Persistente. Elegante. Muy, muy recomendable.




5) Reserva 2004 (89 puntos vinísimo). Grande. Era la primera vez que probaba un Mitarte Reserva, y me acerqué a él con devoción y curiosidad. Y doy fe de que de no ser por la falta de un punto de persistencia en el postgusto (quizá motivado porque al final quieres y necesitas más) estaríamos ante otro grande entre los grandes. Le ha faltado un punto. Es un vino excepcional. 14%, que no pesan, y un equilibrio espectacular. Sin poseer información acerca de las variedades, apostaría claramente porque estamos ante otro 100% tempranillo de un equilibrio maestro. Intuyo que estamos hablando de al menos 12 ó 18 meses de barrica, más 18 ó 24 meses de botella; por la añada, la variedad y el sabor. El color sigue en la línea de la cereza; pero con algo más de intensidad y sobriedad. De nariz potente, destacan los ahumados. En boca... ¡es pura fruta madura! Y es ese sabor, con un ataque de madera fino y elegante, el que lo convierte, para mí, en un grande. Persistencia suficiente, aunque se echa en falta unos minutos más de alojamiento en boca. Un gran caldo.




6) Defaula Reserva 2005 (91 puntos vinísimo). Grande entre los grandes.A partir de aquí entramos en terreno selecto. El Defaula, el Mazuelo y el SyC se me han mostrado como verdaderos grandes entre los grandes; y se ponen, bajo mi punto de vista, a la altura de las grandísimas bodegas. Elaborado con 100% tempranillo, estoy seguro de que se trata de cepas viejas (insisto, con el riesgo de equivocarme, en cuyo caso, ruego a la bodega me corrija). El envejecimiento es seguro al menos de tres años entre barrica y botella. Y en cuanto a la cata... ¡Ay, la cata! Cereza potente a la vista... ¡Como se nos muestran de acerezados estos Mitarte! En nariz: compuesto; rico; potente. Florales; tostados y vainilla muy bien ensamblados. En la boca es sabroso; con un toque de frambuesa madura; y destellos de madera ahumada; así como de minerales. Postgusto intenso y especiado. Mágico.




7) Mazuelo 2006 (93 puntos vinísimo). Grande entre los grandes. El otro punto era ver que salía de esta experiencia: un 100% mazuelo, nada más y nada menos, de la Rioja Alavesa, y de Bodegas Mitarte. Por no extenderme demasiado (tiempo tendremos); no hablaré del maridaje, al igual que he omitido este tema en los anteriores vinos, pero también habría que hablar. Por lo demás... ¡Qué sorpresa! 12,5% de graduación, y un carácter particular y expresivo. Desconozco la crianza de este caldo, aunque por su sabor, no le daría menos de 18 meses de barrica, y seguro que algo más en botella. Es de un riqueza espectacular, y jamás pensé que se podía sacar este partido a un monovarietal de mazuelo criado en barrica. Mitarte ha sabido hacerlo. Es un grande entre los grandes. A la vista es picota y brillante; casi se diría que cual si un coupage de mazuelo y tempranillo se tratara. En nariz... ¡es todo flores! Espectacular aroma de campiña. Original y persistente. En boca... ¿Os creeríais si os dijera que durante más de un rato y más de dos me evoca a la manzana madura? Postgusto original, suave y especiado. Un vino a la altura de los más exigentes y originales. Un gran caldo. Enhorabuena.


8) SyC 2004 (96 puntos vinísimo). Grande entre los grandes. Y por fin llegamos al SyC 2004. Yo no sé que me ha pasado con este vino. Sólo sé que un vino al que yo le doy la misma puntuación que aun Matarromera Gran Reserva de 2000; o un Pesquera Gran Reserva de 2001, ha de ser, como poco, muy especial. Más aún cuando otros compañeros de cata hubieran puntuado a este vino por debajo del Defaula o el Mazuelo. Estos dos son sensacionales. Pero el SyC, para mí, ha sido, excepcional. 14% de vol.; en una armonía perfecta. 100% tempranillo, con viñedos de más de 80 años. Y en cuanto a la vinificación, según informa la propia bodega, maceración en frío antes de la fermentación; y fermentación de los hollejos en tinos durante 18 días a 25º. Post-maceración tras la fermentación durante 10 días; y battonage durante dos meses (un día hablaremos de esta forma de mantener las propias lías del vino en suspensión, removiendo el vino desde el fondo) No sé si será esta forma de enfocar la crianza diferente a la meramente oxidativa la que ha dado a este caldo su particularidad, pero la cuestión es que la tiene: es sumamente untuoso; es altamente limpio; y tiene una clara personalidad. Vista límpida y frutal; nariz floral y persistente; y boca de fruta madura, con una madera totalmente ensamblada y nada pesada. Quieres más. Siempre quieres más. Es completo y vigoroso, a pesar de que no creo que supere el año de crianza. Es complejo, y a la vez sencillo de beber. Es una joya. Enhorabuena, Mitarte. Enhorabuena, Ignacio y compañía.



Es evidente que estamos ante vinos de autor. De los de ahora. De los de antes. De los de siempre. De los de trabajar la vendimia con la mano, y mimar la vid cual hijo propio. De los que casi no quedan.
Dejen las marcas de siempre y prueben esta. Esa noche dormirán sabiendo que, ahora sí, han vivido más el vino.
Hasta pronto, vinísimos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

TORRE MUGA Reserva 1996


Otro de los grandes entre los grandes de este verano. Sin duda.



Hablar de Muga ya es de por sí garantía de calidad. Estas clásicas Bodegas atesoran algunos de los mejores caldos finos de Rioja; además de una de las más bellas instalaciones vinícolas en el Barrio de La Estación de Haro.



Siempre que he ido a visitarlos me han tratado estupendamente; siempre hemos disfrutado de sus instalaciones y de su amabilidad; y siempre, además, hemos podido participar en extensas e interesantes catas en su sala noble.



Son muchos los vinos de Muga (todo un clásico) de los que podríamos hablar; pero en esta ocasión, disfrutamos de uno de los grandes. Torre Muga. Sí; ese vino que lleva el nombre de esa Torre emblemática que divisamos cuando venimos desde Labastida entre viñedos; y que, si entramos por Haro marca el fin del pueblo, el enclave de la milla de oro del vino español, y esta inconfundible Bodega. Esa torre que siempre llevo en mi retina como asociada al mejor vino.



En este caso además se trata del Reserva de 1996; que fue una añada Muy Buena; y que, ciertamente, así se nos muestra.



Una delicia. Sobre todo porque se trata de uno de esos vinos escogidos, que sólo salen cuando pueden salir. ¿Se entiende, no? ¿Qué mayor garantía cabe?



Realmente es un caldo que expresa toda una larga tradición en la crianza de vinos finos de Rioja y que, sinceramente, pienso que pueda ser el que mejor muestre el carácter de esta prestigiosa firma.


Los viñedos están enclavados en las faldas de los Montes Obarenes, en la zona mas septentrional de Rioja, en el Valle de los ríos Oja y Tirón.



Atendiendo a los datos que nos ha proporcionado Isaac Muga; la composición del caldo es de un 75% de Tempranillo; un 15% de Mazuelo; y un 10% de Graciano.



En cuanto a su crianza, fue de 6 meses en depósitos de roble; y 18 meses en barricas nuevas de roble francés y americano. La fermentación se produjo de forma natural y espontánea; y la uva fermentó siempre sin control de temperaturas ni adición de levaduras.

Tras la crianza se realizó una ligera clarificación con clara de huevo fresco.


Hablar de su cata es evocar un momento sublime.

A la vista, rojo picota intenso; con ribetes granates.

En la nariz; se trata de un vino en el que destacan de forma muy armónica los tonos tostados, junto con los de fruta; mientras que no dejan de emerger los destellos elegantes del roble.

En boca: atrayente. Esa sería la palabra que lo define. Carnoso; muy equilibrado, y vivo, muy vivo.

Este reserva es un verdadero ejemplo del buen hacer de Bodegas Muga. Es una oda al arte, entendido como el respeto a la tradición vinícola más pura; sin renunciar a los nuevos conocimientos.


No en vano hemos disfrutado de un vino que, en esta añada concreta, tuvo, entre otros, los siguientes reconocimientos:

- 92 puntos en el Wine Spectator.
- 92 puntos de Robert Parker
- Decanter: Lo publica como uno de las 50 mejores compras en todo el mundo.
- etc, etc, etc...


¿Es o no es uno de los "grande entre los grandes"? Si lográis probarlo me lo decís. Pero creo que con lo que os he contado, os podéis hacer una idea.


¡Hasta pronto, vinísimos!

viernes, 18 de septiembre de 2009

VIÑA ARDANZA RESERVA 1989 (Palabras mayores...)

En esta ocasión os paso foto únicamente de la etiqueta.
Es tan grande, que no quiero que os perdáis detalle.


“Ventilarse” esta botella son palabras mayores. Pero como dice el refrán, “la vida es demasiado corta para beber mal vino”. Así que, procedimos sin pudor. Y claro…; como siempre que lo hemos tomado: ¡un grande entre los grandes! Y más cuando hablamos de una añada de hace 20 años, que conserva (si no mejora) todas sus propiedades organolépticas. Un regalo para los sentidos… que hace perder el sentido.

Siempre he dicho que Viña Ardanza está, posiblemente, entre los tres mejores vinos de La Rioja (si es que no es el mejor) Y eso es mucho decir. Cada vez que lo tomo, me ratifico más en ello. Solo puedo elogiarlo.

Como sabéis se trata de un finísimo caldo de las Bodegas Rioja Alta; a la que tantas veces hemos subido, en el barrio de La Estación, de Haro, allá donde ya parte la carretera hacia Labastida, y finaliza la Rioja Alta para adentrarnos enseguida en la Alavesa; con parada obligatoria pues, para nosotros, en cada ocasión.

Los caldos de Rioja Alta nunca defraudan. Es más, siempre maravillan. Es una bodega con una historia de tres siglos enclavada en lo que ya bauticé en su día como “la milla de oro” del vino de España (que nunca me cansaré de recorrer); que nos ha regalado delicias como el Gran Reserva 890, el Gran Reserva 904, o el Viña Arana. Pero entre todos ellos, reconozco que este que ahora catamos es mi debilidad. Y aunque he tomado diversas añadas del mismo, reconozco no haber probado ninguno como el de 1989. Y eso que fue una cosecha Buena en Rioja. Quizá sólo el Excelente 1982 se le acerca, a mi gusto (quizá para otros lo supere) También recuerdo esa cata conjunta con Dani del de 1989 y el de 2000 (abuelo y nieto mano a mano) Y los primeros 1989 de hace años; en casa, o con Javi; cuando, bien puedo decirles, era un vino distinto.

En este caso; hablamos de un 70% de tempranillo, 25% de Garnacha; y un resto de Mazuelo y Graciano. Para quienes afirman que en Rioja no se han hecho buenos coupages. Inmejorable.

El Tempranillo procede de los viñedos de Cenicero y Fuenmayor.

Sin dejar de tener en cuenta que fueron 42 meses de crianza; en los cuales, según datos que nos ha proporcionado la bodega, se realizaron 7 trasiegas artesanales, embotellándose entre abril y mayo de 1994.

Así pues; trece grados, escondidos 20 años, y puestos al sol para nuestro deleite. Decantación amplia y larga. Sedimento propio de la edad, que neutralizamos con el decante. Oxigenación correspondiente en copa. Maridaje adecuado. Servicio a 17 grados.

Y…

A la vista, rojo cereza; tamizado a teja por la larga crianza en botella; pero con una estructura intacta.

En cuanto al aroma, se mantiene, increíblemente, fragante, compuesto, duradero. Es, según la mejor palabra que encuentro para definirlo, envolvente.

En boca es fuerte y vigoroso; pero con un persistente sabor que va haciéndose elegante y fino en el post-gusto. Esa evolución es mágica. Diríamos que se nota su potencia al primer sorbo; pero que el retrogusto se va haciendo largo y agradable. Increíble.

De esta forma; en resumen: color rojo cereza con ribete atejado, con decantación de dos horas. El vino se muestra algo enmaderado, aunque dándole su tiempo y trabajo en copa, extrae su lado frutal (cerezas, notas de ahumados y quizá, sorprendentemente, algo de lavanda)


Realmente es un grande entre los grandes. ¿Saben que? Se la puede jugar con el vino del mundo que quieran.

Mi esperanza… ¡aún me queda una botella de esta añada!

Debate: ¿guardarla como pieza única, o darle cuenta? Saben que soy de los que piensa que el vino está para beberlo. No hay mejor museo que una buena comida en compañía con un caldo de esta magnitud.

Así que… ¡si quieren que les invite…!

¡Hasta pronto, vinísimos…!

martes, 15 de septiembre de 2009

MARQUÉS DE ARIENZO CRIANZA 2005




Nos honró Quilis con su venida a esta su casa; y nos trajo este vino. Uno de esos que no fallan. Un vino muy correcto.

Marqués de Arienzo Crianza 2005 es un vino tinto de las Bodegas Domecq; enclavadas en la entrañable localidad de Elciego; en la Rioja Alavesa; que más allá de su reciente popularidad por obras vinícolas faraónicas, es cuna de grandes vinos, y de grandes hombres (¡Pater, pater…!) Vaya mi recuerdo en este post, también, a Víctor, hijo ilustre de Elciego.



Y mi mención a su bella Iglesia (no dejen de verla)



Se trata de un caldo elaborado a partir de las variedades de uva tempranillo (95%), graciano y mazuelo (5%), obtenidas en los viñedos que la bodega posee en la propia localidad de Elciego, así como en la bellísima localidad (qué paseos…) de Laguardia.

La graduación es de 13%; y la elaboración le ha llevado a doce meses de barrica.

Pasando a los aspectos que destacaría de su cata; hablamos de un color picota suave; con algo de brillo.

El aroma es a vainilla y sencillo; de golpe muy agradable.

En cuanto a su paso en boca; de acidez justa , y de fruta en un primer momento. El post-gusto no es demasiado largo; pero se mantiene el tiempo justo de forma elegante en el paladar.

Se trata de un buen vino, fiel a su estilo; clásico Rioja, y fiable.


lunes, 10 de agosto de 2009

MARQUES DE MURRIETA YGAY RESERVA 1994


Comento a continuación la cata de este vino, al que me invitó el clásico; y que es a su vez un clásico en la clásica Rioja.



Un reserva de 15 años, a la altura de lo que se esperaba de él, y prácticamente en un excelente estado de conservación para su toma, a falta de algún pequeño matiz de expresividad que quizá, un mayor tiempo de oxigenación, habría revelado.

Hablar de las Bodegas Marques de Murrieta (desde 1852 a la vanguardia del vino), así como de la maravillosa Finca Ygay situada en Rioja Alta (es una de las extensiones vinícolas que más me han impresionado en la zona de Rioja) sería dedicar párrafos y párrafos y no acabar. Lo dicho: un clásico entre los clásicos.

Se trata de un excelente caldo de 14%; elaborado básicamente con tempranillo, aunque con unos pequeños componentes de garnacha tinta y mazuelo.


Y al pasar a comentar su cata, hay que tener en cuenta que hablamos de un reserva de 1994; con todo lo que ello puede influir.

Si ir más lejos, en el color. Cereza, con borde atejado; capa media; y un espejo limpio a pesar del tiempo.

Llamativo: la lágrima, fina; no tinta la copa.

En nariz su intensidad es media; y evoca al cuero; y a la pimienta; sobre un claro respaldo de madera.

El paso por la boca es bueno; y denota su solera; sin dejar por ello de tener un post-gusto largo y frutal a su vez; donde la madera nos sigue acompañando hasta su desvanecimiento.

Otro clásico al que nos invita el clásico.

Después de esto... ¿Qué se podía tomar?

Pues cambio de tercio; pero sin desmerecer: nos pasamos a un Dehesa de la Jara de Alejandro Fernández de 2004. Así, pudimos olvidarnos del Murrieta, y que la melancolía no nos invadiera demasiado.


Hasta pronto, vinísimos.

martes, 28 de julio de 2009

EL TRIPLETE... DE VINOS CATALANES



A veces el mundo del vino nos conduce a curiosas casualidades.





El viernes disfrutamos de una de esas largas catas con el amigo Dani; donde el invitado suele llevar una botella, y el anfitrión pone... todas las demás. Esta vez el invitado era yo, así que lleve para compartir un vino del Montsant que me apetecía probar.





Era el día de estreno en sociedad de una cava heredada donde rebuscar entre antiguas joyas. Y quiso la casualidad que los vinos elegidos como adecuados para su consumo pronto fuesen un Priorato y un Penedés.





Así que, surgió la metáfora. Era un triplete de vinos catalanes. ¡Vaya! Si el fastidio no es que sean catalanes. El fastidio era el "remember" futbolero al que nos condujo la situación. ¡Así que no voy a seguir por aquí, no sea que se me enfaden los aficionados culés, que también tienen cabida en este blog (somos así de generosos; je, je; bueno, es broma...)





¡Ah, por cierto! Que la cata acabó con un Vega Tolosa; para mi alborozo; ya que no traía ya connotación blaugrana alguna. Hasta que alguien me recordó que ese vino no anda lejos de Fuentealbilla... ¡Ah! ¡Socorro!





Y bromas futbolísticas aparte; pasamos a hablar brevemente de cada una de esas tres piezas únicas.





Comenzamos por un Río Rojo del Priorato de 1999. Se trata de un vino embotellado para Duque de Montebello; el cual yo desconocía hasta este momento; por lo que, como además, la etiqueta no nos daba ninguna información, más allá de sus 13,5%; no voy a dar más detalles del mismo que no sean los puramente subjetivos derivados de su cata. Aunque no teníamos más datos me sabe a una clara garnacha; en un vino joven y maduro; sin crianza en roble. El hecho de que estuviera algo pasado el momento de toma, así lo indica; y el aguante de la garnacha al tiempo, me ratificaría esta idea. No creo que fuera coupage con tempranillo; y a lo sumo pudiera tener algún toque de Cariñena; que haría que no nos fuésemos a 15%; aunque desvirtuado por el tiempo.



El color es escaso; el vino tiene cuerpo; y le falta algo de ácido. Como aroma, rescataría, tras su aireación larga en copa, unos ligeros toques de confituras y especias. Carnoso en boca.



Para seguir tenemos un Heredad Dairo de Montsant Crianza de 2004. Se trata de un vino de Cellers Unió; proveniente de uva de la cuenca del Siurana. En este caso es un coupage de Mazuela, Garnacha y Syrah; envejecido en roble francés y americano; siendo más claro, para mi gusto, el sabor a este último. La crianza en botella posterior ha dado a este vino un equilibrio bastante aceptable. La graduación ha quedado en 13,5%.



Si nos fijamos en el color; lo recuerdo rubí intenso,con tonos cereza. Aunque me llama la atención el borde cobrizo.



En cuanto al aroma; clarísimos frutos rojos maduros confitados. Evocación a cacao, pimienta y vainilla.



Y en boca innegociablemente carnoso, potente y frutal, con una más que aceptable integración de los taninos. Ello le confiere un largo post gusto; aunque menor del deseado.





Por último catamos un Privat de Penedés de 1999. Se trata de un monovarietal Cabernet Sauvignon; de Carmenet; sometido a una crianza en roble americano y francés (aunque en este caso yo, personalmente, no aprecié la influencia de este último) La graduación es de 12,5%. Lo que más me llamó la atención de este caldo es su color picota cubierto; que no esperaba en este Cabernet. Los aromas son de claros frutos negros, tostados. En cuanto al paso en boca es, quizá, ligeramente astringente. En su evolución va mostrando cada vez una mayor gama de aromas secundarios a cepa. Un vino correcto, y en un buen momento aún de disfrute, aunque quizá hubiera sido mejor tomarlo hasta el año 2005 ó 2006.





Y estos han sido los breves comentarios a estos tres vinos; que no hacemos más extensos por no cansar al personal con esta "triple cata"



Eso sí: dejamos para otra ocasión el comentario a la cata del Vega Tolosa, con esa nueva añada; que no es un vino catalán; pero... ¡sí es un campeón!





A seguir, ¡vinísimos!