
Empezamos esta sección de catas; en la que hablaremos sobre algunos de los vinos que vamos a ir catando.
Y no puedo más que empezarla por este vino, por el tremendo valor sentimental que encierra para mí.
Se trata de un vino tinto de la D.O.C RIOJA, más en concreto de la zona de la Rioja Alavesa, que tantos buenos caldos nos regala.
La añada de esta cata es 2006, aunque podríamos hablar de este vino de cada año desde 2000; desde aquellas míticas botellas de etiqueta azul, hasta la actualidad.
Para mí evoca mucho: esos innumerables viajes a Labastida, esos vinos y pinchos por la Rioja Alavesa; esas comidas sin par en la cocina del "pater"; en torno a unas patatas a la riojana, o una garbanzada... Esas charlas sin fin; y esos paseos al fresco de la tarde riojana, entre viñedos.
Y la amistad. Y la fraternidad. Y tantas cosas...
Es el vino de un época. Es el vino de los últimos 8 años de mi vida.
Dejando a un lado lo sentimental, y pasando, si quieren, a lo más "técnico"; se trata de un vino hecho con un 70% de tempranillo; al que se le introduce un 30% de garnacha y de viura.
La vendimia se realizó en la segunda quincena de octubre; y su elaboración fue por fermentación mediante maceración carbónica en lagos abiertos de hormigón durante 14 días.
Y tras estos datos objetivos, facilitados por Bodegas Mitarte, pasamos a la parte más subjetiva, como haremos en cada cata; la parte personal:
El color se nos muestra cereza con destellos azules que denotan su juventud.
En cuanto al aroma de inicio puede ser de flores; pasando pronto a uno más frutal, que evoca fruta madura. Es, en todo caso, un aroma intenso.
Su sabor es carnoso y de terciopelo, con toques dulces que dan redondez al paladar.
El retronasal es claramente de arándanos.
Por lo demás; decirles que Bodegas Mitarte es una bodega familiar, que aunando tradición y modernidad, elabora unos correctísimos vinos, de los que iremos hablando (pendiente queda el crianza, exquisito) Se halla en la hermosa localidad alavesa de Labastida; y sus propietarios, buena gente, que me honro en conocer, transmiten ese amor a la botella.
Les invito a probarlo.
No les decepcionará.
Y en cuanto al maridaje: será deformación; o costumbre; pero con unas patatas con chorizo, es insuperable.
Hasta la próxima cata, amigos.