miércoles, 26 de agosto de 2009

TINTO MERLOT FRIULI GRAVE 2007


Todo el mundo sabe que después del 14 de agosto, viene el 19. Y había que buscar otro vino para esa celebración especial. Y adentrándonos en las novedades, y en el ansia de experimentar nuevas sensaciones vinícolas; mi fotógrafa y yo tomamos este vino que, siendo correcto, apuntaba más maneras de las que realmente demostró tener.
Así pues, nos lanzamos a este vino italiano. Se trata de un Vinto Tinto Cosecha de 2007, hecho con uva Merlot cultivada en la ribera del Río Tagliamento, en un suelo fértil y soleado, propio de el pedregoso llano de dicho río.
Se encuentra dentro de la región del Grave del Friuli; que es la que da nombre a la Denominación de origen controlada a la que pertenece este vino joven.
La graduación alcohólica es de 12%.
Los vinos del Friuli Grave son unos vinos generosos; que siempre me han llamado la atención por su frutalidad; y ligero paso en boca; aunque, en este caso, quizá esa cualidad haya resaltado en exceso, dada la excesiva "acuosidad" de este vino (entiéndase en términos coloquiales) En ese sentido, recuerdo otros caldos de esta denominación que impactaron más en mi (sin ir más lejos el Ronco Nolé, o el Di Leonardo) Eso sí, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos, estos vinos son elaborados con Merlot y con Refosco, una uva propia de este terreno, que quizá dé más consistencia al caldo.
En todo caso, nos encontramos con un vino bien acabado; con un color rojo rubí.
Los aromas que más destacan son a cereza y a ciruela (característico en los vinos italianos en general, por cierto)
El sabor es redondo; con taninos agradables, y notas de cítricos al final.
En cuanto al maridaje; pienso que podría ser buen compañero de platos de pasta no excesivamente condimentados; de carne blanca, y de caza menor.
Y hasta aquí está primera referencia que subo a vinos italianos.
Seguiremos, vinísimos.

viernes, 21 de agosto de 2009

Tinto PradoRey Crianza 2006



Unos posts más abajo fotografiábamos la cata del PradoRey 2007 seis meses en barrica. En la misma ocasión catamos este vino, hermano mayor, que trajo Vicente, y que degustamos con una auténtica paella valenciana hecha a leña, como Dios manda. La cata conjunta de ambos caldos y su comparativa, así como el maridaje con la paella, fue una agradable experiencia eno-gastronómica. Aquí os dejo foto del caldo y el plato en cuestión.
Se trata del PradoRey Crianza de 2006, edición limitada también a 37.000 botellas, como el Tinto 2007.
Pertenece al Real Sitio de Ventosilla, de la localidad de Gumiel de Mercado; en Burgos, y dentro de la D.O Ribera del Duero.
La graduación es de 13,5 %.
La vendimia comenzó el 16 de septiembre de 2006, y finalizó el 10 de octubre de ese mismo año.
El proceso de elaboración de este vino, aunque tradicional, se ha completado con tecnología propia de esta bodega, que han aportado al caldo un perfil moderno.
Por otro lado, se percibe una elaboración orientada a conservar sus características naturales; por lo que sí se presentaron ciertos precipitados, salvables con su decantación.
En cuanto a su composición, es un 85% de Tinta Fina; completada con un 15% de Cabernet Sauvignon.
Se trata de un vino fermentado a 29ºC, y con una maceración de 20 días.
Posteriormente ha estado 14 meses en barrica de roble (un 60% del Caucaso y un 40% francés) Posteriormente se ha completado con 5 meses en conos de roble francés de Nevers; según la información proporcionada por el responsable, Angel Luis Margüello.
En cuanto a los aspectos de la cata que yo destacaría; hallo los siguientes:

El color se aprecia rojo rubí con ribetes iodados intensos. El vino presenta capa media; con un buen cuerpo y perfectamente limpio.
Los aromas son complejos. De entrada desprende fruta, selváticos y algo florales. Con la oxigenación en copa se transforman en aromas más potentes. Esto confiere al vino una personalidad única.
El tanino es bondadoso y agradable; formando un matrimonio entre la madera y el vino muy destacable.
Se aprecian coco, vainilla, frutos secos y algo de canela.
El final es aterciopelado; y de largo postgusto.
Un vino muy digno; y de alta calidad.
Un maridaje perfecto con la magistral paella, convirtieron a esta cata en un buen momento.
Hasta pronto; vinísimos.

martes, 18 de agosto de 2009

LA TRIBU


Aunque la ocasión, en aquella noche del 14 de agosto de 2009, y justamente 9 años después; hubiera valido un vino espectacular, hubimos de conformarnos con las referencias del local; adaptadas al menú; y bebimos este caldo, que, dentro de sus posibilidades, no fue del todo mal compañero.



Acompañando a una ensalada templada de queso de cabra con bacon y vinagreta de miel (acompaña al vino en la foto); a un plato de pasta fresca rellena con salsa de funghi; y a una deliciosa pizza finísima estilo diavolo; tomamos este "La Tribu", cosecha 2008.

Se trata de un tinto de las variedades Monastrell y Syrah; de las Bodegas El Angosto de Ontinyent, dentro de la D.O Valencia. Su graduación es de 14%; y el coupage de variedades nos da todo el sabor de un vino joven pero de uva madura.

Se trata de un vino de corte moderno, elaborado en la Finca Santa Rosa de Ontinyent.

Únicamente dos meses de barrica y el coupage tan mediterráneo que lo compone; nos da como resultado un vino frutoso, redondo y muy fresco.


Color picota de capa alta.

En nariz evoca a especias y a frutas del bosque.

En boca tiene un paso ligero, con una equilibrada buena acidez, y unos taninos dulces y de buen cuerpo.

Llama la atención el retorno de la fruta en el retrogusto.


Un vino bien estructurado, y con una buena relación calidad-precio; que evoca a una de esas largas noches mediterraneas de verano. Una de esas noches como la del 14 de agosto. Bueno, realmente, como esa, no hay ninguna.

Felicidades, corazón


lunes, 10 de agosto de 2009

MARQUES DE MURRIETA YGAY RESERVA 1994


Comento a continuación la cata de este vino, al que me invitó el clásico; y que es a su vez un clásico en la clásica Rioja.



Un reserva de 15 años, a la altura de lo que se esperaba de él, y prácticamente en un excelente estado de conservación para su toma, a falta de algún pequeño matiz de expresividad que quizá, un mayor tiempo de oxigenación, habría revelado.

Hablar de las Bodegas Marques de Murrieta (desde 1852 a la vanguardia del vino), así como de la maravillosa Finca Ygay situada en Rioja Alta (es una de las extensiones vinícolas que más me han impresionado en la zona de Rioja) sería dedicar párrafos y párrafos y no acabar. Lo dicho: un clásico entre los clásicos.

Se trata de un excelente caldo de 14%; elaborado básicamente con tempranillo, aunque con unos pequeños componentes de garnacha tinta y mazuelo.


Y al pasar a comentar su cata, hay que tener en cuenta que hablamos de un reserva de 1994; con todo lo que ello puede influir.

Si ir más lejos, en el color. Cereza, con borde atejado; capa media; y un espejo limpio a pesar del tiempo.

Llamativo: la lágrima, fina; no tinta la copa.

En nariz su intensidad es media; y evoca al cuero; y a la pimienta; sobre un claro respaldo de madera.

El paso por la boca es bueno; y denota su solera; sin dejar por ello de tener un post-gusto largo y frutal a su vez; donde la madera nos sigue acompañando hasta su desvanecimiento.

Otro clásico al que nos invita el clásico.

Después de esto... ¿Qué se podía tomar?

Pues cambio de tercio; pero sin desmerecer: nos pasamos a un Dehesa de la Jara de Alejandro Fernández de 2004. Así, pudimos olvidarnos del Murrieta, y que la melancolía no nos invadiera demasiado.


Hasta pronto, vinísimos.

lunes, 3 de agosto de 2009

HOYA DE CADENAS RESERVA 2004


Sigo explotando a mi fotógrafa oficial; y de nuevo, con ella compartí este caldo; que tantas veces hemos tomado en sus diversas añadas, pero que nunca me había animado a comentar.


Se trata del Hoya de Cadenas Reserva Tempranillo 2004. Como sabéis, pertenece a las bodegas de Vicente Gandía; cuya base está en Chiva; pero en este caso a la finca Hoya de Cadenas; incardinada en la D.O Utiel-Requena; y que justamente hace unos meses, pudimos visitar con Loles y Javi.


La finca Hoya de Cadenas es un paraíso ecológico, con un clima y un suelo perfectos para la elaboración de buenos vinos. Además, vinos que ya poseen una cierta historia y reconocimiento dentro del ámbito de los emergentes vinos valencianos.

Se trata de un monovarietal de tempranillo, criado posteriormente durante 12 meses en barrica, y elaborado en la propia finca antes mencionada. Y antes de nada destacaría la excepcional relación calidad-precio de este caldo. Es más, pienso que es un vino que debería hacerse valer más. Pero esa no es cuestión mía.

¿Qué destacaría yo de él?

Pues en primer lugar un color guinda picota muy intenso. Es clarísimamente perceptible.

Por lo que al aroma se refiere, es de intensidad correcta, con sensaciones de madera tostada en primer plano, que ocultan casi completamente las notas frutales. Pero ello es sólo un espejismo.

Porque en boca es de cuerpo medio, con acidez correcta, fresco, sencillo, con fruta la suficiente ; y un final discreto y elegante.

Su graduación es de 12,5%.

No se puede pedir más por cuatro euros. Lo aconsejo.

Y como todo en la vida, y más en el mundo del vino; para gustos colores. Habrá quién se tomará agusto esté vino con una carne o un plato de pasta combinada. Nosotros, sin embargo, lo disfrutamos a tope con el arroz al horno que yo mismo elaboré, y cuya fotografía quiero compartir con vosotros.

Por cierto: que la fotografía del vino en el jardín, es de las que molan. ¡Enhorabuena, Inma! Voy a tener que subirte el sueldo.


Hasta pronto, vinísimos.








GRAN FEUDO RESERVA 2003


Me invitó Inma a este vino que compartimos los dos; y que paso a comentar. Además, me sugirió ella misma que las fotos de los vinos sean reales; es decir, hechas a la botella catada el día de la cata, y no buscadas como imágenes de sus etiquetas. Y como me pareció bien, la he incorporado al proyecto como "fotógrafa" oficial de las catas. Así que, ¡bienvenida!



El Gran Feudo Reserva de 2003 es un vino de las históricas bodegas Julián Chivite, de la D.O Navarra. Las bodegas están situadas en Cintruénigo; y pertenecen a una familia que produce vino desde el año 1647, transmitiendo siempre esta tradición de padres a hijos. Es por tanto una bodega española histórica (hablamos de más de 350 años de andadura) y como tal, y antes de su cata, ya merece todo nuestro respeto y admiración.



El vino en cuestión ha sido elaborado a partir de un coupage de uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot; que proceden de los viñedos que la familia Chivite posee en Marcilla y Aberín.



Es pues un vino basado en la tradicional tempranillo navarra, pero complementado con la Cabernet y la Merlot; que han dado a este caldo una mayor estructura y, desde mi punto de vista, una clarísima mejora en el envejecimiento.



El vino ha sido envejecido en barricas de roble francés y americano; parcialmente nuevas, durante 18 meses; y creo que ello le ha aportado una armoniosa maduración; que no ha desvirtuado, como el propio bodeguero nos indica, sus virtudes originales.



La graduación es de 13%.



En cuanto a los aspectos subjetivos de la cata; por mi parte indicaría que posee un color rojo rubí de intensidad alta, con tonos teja que denotan su maduración.


En nariz posee un intenso y persistente bouquet, especiado, con un toque del roble en el que ha madurado el vino.


En boca posee mucho cuerpo y buen balance. Paladar complejo, con excelentes notas de roble.


Tiene un agradable e intenso final que hace justicia a su edad y origen.



Creo que es una opción a tener en cuenta a la hora de tomar un vino no excesivamente caro; muy aceptable; y alto representante de los caldos navarros. Especialmente si lo acompañas, como nosotros, con carnes, que fijan un maridaje perfecto.


A seguir, vinísimos.

martes, 28 de julio de 2009

EL TRIPLETE... DE VINOS CATALANES



A veces el mundo del vino nos conduce a curiosas casualidades.





El viernes disfrutamos de una de esas largas catas con el amigo Dani; donde el invitado suele llevar una botella, y el anfitrión pone... todas las demás. Esta vez el invitado era yo, así que lleve para compartir un vino del Montsant que me apetecía probar.





Era el día de estreno en sociedad de una cava heredada donde rebuscar entre antiguas joyas. Y quiso la casualidad que los vinos elegidos como adecuados para su consumo pronto fuesen un Priorato y un Penedés.





Así que, surgió la metáfora. Era un triplete de vinos catalanes. ¡Vaya! Si el fastidio no es que sean catalanes. El fastidio era el "remember" futbolero al que nos condujo la situación. ¡Así que no voy a seguir por aquí, no sea que se me enfaden los aficionados culés, que también tienen cabida en este blog (somos así de generosos; je, je; bueno, es broma...)





¡Ah, por cierto! Que la cata acabó con un Vega Tolosa; para mi alborozo; ya que no traía ya connotación blaugrana alguna. Hasta que alguien me recordó que ese vino no anda lejos de Fuentealbilla... ¡Ah! ¡Socorro!





Y bromas futbolísticas aparte; pasamos a hablar brevemente de cada una de esas tres piezas únicas.





Comenzamos por un Río Rojo del Priorato de 1999. Se trata de un vino embotellado para Duque de Montebello; el cual yo desconocía hasta este momento; por lo que, como además, la etiqueta no nos daba ninguna información, más allá de sus 13,5%; no voy a dar más detalles del mismo que no sean los puramente subjetivos derivados de su cata. Aunque no teníamos más datos me sabe a una clara garnacha; en un vino joven y maduro; sin crianza en roble. El hecho de que estuviera algo pasado el momento de toma, así lo indica; y el aguante de la garnacha al tiempo, me ratificaría esta idea. No creo que fuera coupage con tempranillo; y a lo sumo pudiera tener algún toque de Cariñena; que haría que no nos fuésemos a 15%; aunque desvirtuado por el tiempo.



El color es escaso; el vino tiene cuerpo; y le falta algo de ácido. Como aroma, rescataría, tras su aireación larga en copa, unos ligeros toques de confituras y especias. Carnoso en boca.



Para seguir tenemos un Heredad Dairo de Montsant Crianza de 2004. Se trata de un vino de Cellers Unió; proveniente de uva de la cuenca del Siurana. En este caso es un coupage de Mazuela, Garnacha y Syrah; envejecido en roble francés y americano; siendo más claro, para mi gusto, el sabor a este último. La crianza en botella posterior ha dado a este vino un equilibrio bastante aceptable. La graduación ha quedado en 13,5%.



Si nos fijamos en el color; lo recuerdo rubí intenso,con tonos cereza. Aunque me llama la atención el borde cobrizo.



En cuanto al aroma; clarísimos frutos rojos maduros confitados. Evocación a cacao, pimienta y vainilla.



Y en boca innegociablemente carnoso, potente y frutal, con una más que aceptable integración de los taninos. Ello le confiere un largo post gusto; aunque menor del deseado.





Por último catamos un Privat de Penedés de 1999. Se trata de un monovarietal Cabernet Sauvignon; de Carmenet; sometido a una crianza en roble americano y francés (aunque en este caso yo, personalmente, no aprecié la influencia de este último) La graduación es de 12,5%. Lo que más me llamó la atención de este caldo es su color picota cubierto; que no esperaba en este Cabernet. Los aromas son de claros frutos negros, tostados. En cuanto al paso en boca es, quizá, ligeramente astringente. En su evolución va mostrando cada vez una mayor gama de aromas secundarios a cepa. Un vino correcto, y en un buen momento aún de disfrute, aunque quizá hubiera sido mejor tomarlo hasta el año 2005 ó 2006.





Y estos han sido los breves comentarios a estos tres vinos; que no hacemos más extensos por no cansar al personal con esta "triple cata"



Eso sí: dejamos para otra ocasión el comentario a la cata del Vega Tolosa, con esa nueva añada; que no es un vino catalán; pero... ¡sí es un campeón!





A seguir, ¡vinísimos!



viernes, 24 de julio de 2009

NO PODEMOS PARAR...

Pues ya ven; mis queridos y fieles Vinísimos.



Unos cuantos meses sin entradas (que no sin vinos; lo cual sería del todo insufrible) por diversas circunstancias donde la vida nos lleva.



Pero estamos de nuevo aquí, dispuestos a seguir aprendiendo y compartiendo experiencias y caldos.



Estos meses han dado para muchas catas, muchos vinos; muchos momentos compartidos. Sería imposible comentarlos todos; ni siquiera los más relevantes.



Atrás han quedado momentos irrepetibles en torno a caldos nuevos, y de siempre. Originales, y de garantía. Cada uno de ellos con su personalidad, su momento y su historia.

Me vienen algunos a la cabeza: el señorial Alius crianza 2004 merlot-cabernet; el imponente Casa Don Angel Malbec; el increíble 1707; la siempre bienvenida reserva privada de Hoya de Cadenas de 2000; el dulce moscatel Fusta Nova; el estridente Fussion de Bobal; los incombustibles Vega Tolosa; el nunca superado Viña Ardanza de 1989 y su nieto de 2000 mano a mano; el nuevo Mitarte; y tantos otros; donde se intercaló algún que otro Pesquera, para no perder el gusto.

Decenas y decenas de catas. Recuerdo ahora comentarios en las mismas del clásico Javi; del vanguardista Marcos o del todoterreno Dani. Hasta de la recién incorporada Bea al placer de una copa en paz. Recuerdo las exigencias cada vez más altas de Inma (quién te ha visto y quién te ve) Recuerdo también esos debates en el despacho con Patxi (aún está pendiente esa cata...)

Recuerdo...

Pero ya está bien de recordar.

Porque hemos de retomar esta historia, amén de su recuperación. Y es el momento.

¿Os reengancháis?


Bienvenidos de nuevo, vinísimos.

jueves, 5 de febrero de 2009

DEHESA LA GRANJA 2004


Hola amigos:


Uno de los vinos que catamos este pasado fin de semana fue DEHESA LA GRANJA 2004. Ya conocéis mi debilidad por Alejandro Fernández. Aparte de ser, bajo mi punto de vista, el verdadero impulsor de una D.O tan importante como la Ribera del Duero, ha creado uno de los mejores vinos del mundo, sin discusión: el Pesquera. Especialmente en su versión Gran Reserva, y más especialmente en algunas añadas concretas (me remito a la cata que en este mismo blog hicimos al respecto)


Pero su grandeza no acabó en la Ribera del Duero. Además de hacer un gran vino en La Mancha, como es El Vínculo; nos ha sorprendido desde ya hace varios años con una apuesta muy personal, fuera de estas denominaciones de origen: DEHESA LA GRANJA.
Este caldo, que viene amparado bajo la denominación geográfica de Zamora; es un tinto con crianza, con 14 grados, que se elabora con uva tempranillo, y se cría dos años en barricas de roble americano.
Y para mí; no decepciona.
Lo decantamos una hora antes de disfrutarlo.
Y paso a comentar mis impresiones personales en la cata: en cuanto al color, picota intenso, capa media alta y menisco de tonos púrpura.
En nariz despliega tempranillo a raudales, destacando la fruta roja en su momento óptimo de maduración, y, sobre todo, unas clarísimas notas lácteas de yogur de fresas. No se ocultan tampoco los tostados en forma de caramelo y algunos atisbos vainílicos.
En cuanto a la boca es franco; mostrando amplitud y estructura.
Es una buena elección este caldo de la tercera finca del maestro Alejandro Fernández, mostrándose excelente copa a copa.
Sin duda, el hecho de haber sido criado en las extensas cuevas de su bodega, excavadas en piedra durante el siglo XVIII, justo bajo las modernas naves de elaboración, es parte del secreto que confiere a este vino una nobleza e intensidad como la de pocos; sobre todo atendiendo a su relación calidad-precio, mucho más ponderada que la de sus hermanos mayores, los Pesquera.
Lo aconsejo con quesos semicurados, carnes rojas, o..., como diría aquel; casi con todo. Porque... ¿qué comida no mejora con un vino como éste?
Un fuerte abrazo, amigos, y hasta pronto.


sábado, 24 de enero de 2009

COMO ABRIR UNA BOTELLA DE VINO


Comenzamos con este artículo, queridos Vinísimos, una serie de entradas referidas a consejos sobre la preparación, cata, degustación y acompañamiento de los vinos. Esperamos que os sean de la máxima utilidad.




Hoy vamos a hablar de consejos para abrir una botella de vino, paso que suele ser el primero en el disfrute de un buen caldo en nuestra mesa.




A la hora de abrir una botella de vino, lo primero que debemos tener en cuenta, es tratar de moverla lo menos posible, para que en el caso de que haya sedimentos (posos) estos no se revuelvan y enturbien el vino.




Así, hemos de poner la botella en posición vertical, y sujetarla para que no se mueva. A continuación deberemos de quitar la cápsula de plástico o metálica de alrededor del cuello, lo cual puede hacerse de dos formas:




1. Con un cuchillo bien afilado.


2. O con un corta cápsulas. Os aseguro que es un útil muy práctico.




Una vez que hemos retirado esta protección, ya tenemos el corcho al descubierto. Si alrededor de la boca hay algo de suciedad o algún pequeño "cerco", lo limpiaremos con un trapo limpio.




A continuación viene el uso del sacacorchos. Sin apenas mover la botella procederemos a extraer el corcho de la misma, teniendo cuidado de que no se rompa, situación que es bastante común en vinos de añadas antiguas. Lo extraeremos lentamente, girando el mismo, si fuera necesario. Podemos oler el corcho, para comprobar que no contiene aromas extraños, y así cerciorarnos de que el vino está en perfecto estado.




Con un paño limpiaremos la boca de la botella, para quitar posibles restos de corcho o de cualquier otro tipo de pequeña suciedad que haya en la boca y en la parte interior del cuello.




Después de esto a mi me gusta verter una pequeña cantidad de vino en una copa auxiliar (que no se utilizará después para beber), para "expulsar" posibles briznas de corte que hayan podido caer al descorchar la botella.




Si estás entre amigos, sirve un poco en la copa de aquella persona que consideres más entendida, para que nos de su aprobación. Si estás en un restaurante, se suele servir a la persona que pidió el vino, para el mismo fin. Si todo es correcto, puedes servir al resto de los comensales, recordando no llenar las copas (y jamás más de un tercio de su capacidad ).




Tampoco debemos olvidar que el vino ha de tener la temperatura adecuada para tomarlo, pues las temperaturas muy frías tienden a ocultar los defectos (demasiada azúcar, demasiada acidez, demasiado taninos, etc...) y si está demasiado caliente pierde todas sus propiedades, e incluso, puede ponerse ácido. Pero sobre este tema hablaremos otro día más extensamente.




Espero que estas primeras indicaciones sobre la apertura de la botella os hayan gustado. Seguiremos, amigos...




Nota del autor: Si comienzas abriendo una botella como la del dibujo, es tu día de suerte. ¡Cuídala!

martes, 26 de agosto de 2008

PREPAREN LOS SACACORCHOS...


Queridos amigos y amigas:



El verano va llegando a su fin; y, de la misma manera, el silencio estival de este blog llega a su final.



Han sido semanas de trabajo. Agradable, sí; pero trabajo...



Trabajo para, en torno a la comida mediterránea y a los excelentes caldos con la que la hemos acompañado, ir recogiendo munición para compartir con vosotros.



Muy pronto vamos a compartir nuevos vinos; nuevos maridajes; nuevas propuestas.



El verano va llegando a su fin. E irán llegando a este blog todas esas inspiraciones que en las sobremesas compartidas nos han surgido. Porque el objetivo era ese... Disfrutarlas, para que después vosotros las disfrutárais.



Comenzamos de nuevo con las pilas más cargadas que nunca, y la bodega de propuestas a rebosar. Así que..., ¡preparen los sacacorchos!


Vicemon

jueves, 26 de junio de 2008

ALIUS CRIANZA 2004 MERLOT - CABERNET


Acabo de tomar un Alius Crianza de 2004, de la D.O Somontano, compuesto de Merlot y Cabernet Sauvignon.



Somontano es una denominación por descubrir. Y ya muchos estamos en ello. Yo, personalmente, le auguro un gran futuro; además del presente prometedor que ya tiene.



A finales del siglo XIX, viticultores de Burdeos llegaron a estas tierras del sur de los Pirineos, escapando de la Filoxera. Desde ese momento introdujeron en la zona las variedades Merlot y Cabernet Sauvignon.



Desde 1984, año en que se consolidó la D.O Somontano, sus vinos han dado gama a esta pequeña comarca alto aragonesa.



En concreto, este Alius, pertenece a las Bodegas Sierra de Guara, de la localidad de Lascellas. .



Los viñedos se hallan en la Sierra de Guara, cordillera prepirenaica; que sirve de resguardo a los mismos. Las cepas crecen alimentadas por el viento, el sol, y el agua del Río Alcanadre.



Se trata, pues, de un microclima de inmejorables condiciones para el cultivo de la vid; con marcadas influencias mediterráneas en verano, y atlánticas durante la primavera y el otoño. Grandiosa combinación.





La graduación alcohólica de este caldo es del 13,5%.



Este Alius, es la cara más internacional de Somontano. Un excepcional crianza que muestra todo el esplendor de la cosecha 2004, pleno de fruta y con una madurez que aporta su justo toque de elegancia.



Bodega Sierra de Guara, el exigente proyecto de los hermanos Mort, es una de las principales protagonistas de la segunda oleada de bodegas que han ensanchado el horizonte vinícola de la prestigiosa región.



Apostando por el tándem magistral de última tecnología y viñedo de alta calidad, en tan sólo diez años, ha pasado de promesa a realidad. Todos sus vinos están elaborados a partir de uvas de su magnífico viñedo propio, sometido a un exigente control.



Y digo "cara internacional" porque Alius triunfa sin duda en el extranjero. Y es uno de los mejores exponentes de esta bodega.



En cuanto a lo que a mí me ha sugerido su cata, Alius 2004 crianza es un vino tinto de color rojo cereza, con reflejos violáceos que denotan su juventud y gran potencial.



En nariz es intenso, con un ensamblaje perfecto entre los frutos y los pocos meses de crianza en madera, destacando por poseer aromas de frutos rojos y negros del bosque, sensaciones balsámicas, especias y sutiles tostados.



En boca tiene una entrada fresca, buena relación fruta-madera y es sabroso con un tanino muy limpio y redondeado.



Su precio oscila entre los 7 y 8 euros; por lo que la relación calidad-precio es perfecta.



Maridajes, como yo digo, de amplio espectro: pescados cocinados, aves a la plancha o brasa (magret de pato), rissoto de vino tinto y cualquier carne a la plancha. Arroces no demasiado grasos y de pescado.



Nosotros en concreto lo hemos tomado con un arroz negro, y creo que ha sido una buena elección.



Servir a una temperatura entre 16 a 18 grados.



¡Y hasta la próxima cata, amigos!







Vicemon

miércoles, 14 de mayo de 2008

VEGA TOLOSA 2006 CABERNET SAUVIGNON




Vamos hoy a comentar la cata de un vino con especial carácter. Un vino que me dio a probar el bueno de Dani. Es uno de esos tipos que, como yo, disfruta en torno a la buena mesa y a la copa alta; como pocos. Siempre es por tanto un placer compartir mantel con él.






Se trata del Vega Tolosa 2006 Cabernet Sauvignon. Es un vino fermentado en barrica, que elabora, con mucho acierto, la prestigiosa Bodega Vega Tolosa, ubicada en la localidad de Casas Ibánez. Su Denominación de Origen es Manchuela, y ha destacado como uno de los vinos con más proyección de esta denominación, como ya atestiguan los numerosos galardones que ha obtenido, tanto en España como en el extranjero. La relación calidad-precio es, además, inmejorable.




Atendiendo a las notas que nos facilita la propia Bodega, se trata de un vino elaborado con la selección de las mejores uvas de la finca Los Halcones. Fermentado y criado durante tres meses en barrica, posee un marcado carácter varietal del terruño. Su aroma es intenso, a frutos negros con fondo balsámico, y toques de vainilla. Es sabroso, con taninos dulces y cálidos.




Su graduación alcohólica es de 14%.






En cuanto a los comentarios que yo añadiría tras su cata, pienso que posee un precioso color guinda oscuro con tinte azules.




Por lo que respecta al aroma, evoca grosellas y frambuesa; sobre fondo balsámico, con una presencia notable y además positiva de los hollejos.




En boca se muestra claramente aterciopelado. Sabor intenso a fresas. Es facil de beber, con un postgusto dulce y duradero. Quizá algunos toques de regaliz.




Por ponerle una pega, muy subjetiva, por supuesto, exceso de evocación a café. Pero para nada desmerece la calidad y complejidad de este vino.






Es pues un buen vino; que nosotros hicimos acompañar con pato, muy jugoso; siendo un maridaje perfecto.
No quiero dejar de dar las gracias a Juan Garijo, nuestro verdadero contacto con la Bodega; que nos ha posibilitado así realizar esta cata.




Les invito a probarlo.




Y hasta la próxima cata, amigos.

miércoles, 23 de abril de 2008

REFRANES DEL VINO (II)


Estimados vinísimos:


Vamos con la segunda tanda de refranes del vino, que seguimos recopilando. Ahí va:




6) Beber vino con medida, alarga la vida




7) El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o porrón: Ahí va este refrán, que nos habla claro de la necesidad de que el vino se sirva en copas. De hecho, es evidente, o a mí al menos así me lo parece, que las copas son la asignatura pendiente en el servicio de los vinos, a pesar de ser un elemento fundamental para su disfrute completo. ¿No os habéis dado cuenta de que en la mayoría de casas es el agua la que se sirve en la copa grande; siendo, en la mayoría de los casos, un error? Y lo peor: los restaurantes: ¿En cuantos te sacan una mini copa estropeada para el vino? ¿ Y vasos cilíndricos? En un próximo artículo hablaremos de las características que hemos de exigir a las copas como buenos amantes del vino. En francés se dice: "C'est une mauvaise vaisselle, que celle qui corrompt le vin" Así que, ya saben...




8) El buen vino, en copa de cristalina, servida por mano femenina. Se trataría de una versión del anterior.




9) El vino para los reyes, y el agua para los bueyes. ¿O no?




10) Más vale morir en vino que vivir en agua, le dijo el mosquito a la rana. Se trata de un simpatiquísimo dicho; que abunda en las bondades de nuestro caldo.




Y hasta aquí por hoy, amigos. Espero que les haya gustado esta nueva tanda de refranes, y que sigan aprendiéndolos. Ahora... ¡hasta la próxima!



Vicemon



domingo, 6 de abril de 2008

Tinto PESQUERA Gran Reserva 1999



VA POR TI, CUÑADO


Vamos con la cata del que es, posiblemente, uno de los cinco mejores vinos que he probado en mi vida. Sin discusión.


Ya hace años que conocí a Alejandro Fernández y sus tintos PESQUERA. Los conocí gracias a mi suegro, que siempre ha abierto una de estas botellas (o más de una) en las buenas ocasiones. Y desde entonces los hemos catado todos: crianzas, reservas, grandes reservas; cosechas de 1996, 1999, 2001; etc...


Son vinos casi inmejorables. Pero entre ellos (y ya es difícil) para mí siempre ha destacado el Gran Reserva. Hay vinos cuyos grandes reservas empeoran los reservas e incluso los crianzas. Pero no es el caso.


Aún recuerdo la primera vez que bebí el Pesquera Gran Reserva de 1999; en la hermosa cocina de mis suegros; cuando aún no lo eran; y comiendo unas carnes. Quedé sencillamente sobrecogido.


Y me quedó claro que Alejandro Fernández consiguió, con ese vino, cuadrar el círculo. Mejorar más si cabe el PESQUERA. Competir, sin nada que envidiar, con los todopoderosos Vega Sicilia.


Se trata, como saben, de un vino de las Bodegas Alejandro Fernández Tinto Pesquera S.L, ubicadas en la localidad de Pesquera de Duero, en la D.O Ribera del Duero. Os confieso que cuando llegué a esa bodega por primera vez quedé sobrecogido al estar bajo el monumento que decora en vidrio cada una de sus botellas. Pero no quiero deciros más sobre ello; porque estáis obligados a recorrer la Ribera del Duero; y como no, esta bodega. Aún guardo en mi retina las imágenes de esos días por Pesquera, Matarromera, Vega Sicilia, Abadía Retuerta... Es sencillamente, impresionante.


En cuanto a la graduación del vino es de 13,5º, y esta hecho con una 100% tempranillo.


En cuanto a la elaboración; por lo que sabemos (porque es evidente que el maestro Fernández guardará algunos de sus mejores secretos), la uva pasa por la prensa, y después, sin clarificar, los vinos van directamente a una combinación de barricas de robles americanos, españoles y franceses con diferentes tostados. El tiempo viene a ser de 36 meses aproximádamente.


Y en cuanto a la cata, qué decir... Cualquier cosa quedará corta. Las notas que he ido tomando yo en diferentes ocasiones pasan por ser un vino que a la vista muestra un color rojo intenso , con ribetes dorados.


Los 13,5º pasan desapercibidos en beneficio de un equlibrio y redondez casi perfectos.


En boca se nos muestra intenso, de paso facil y con permanente invitación a otra copa más.


El aroma: frutas de bosque maduras con evocación deliciosa a vainilla.


Y lo que más me llama la atención de este vino: una fuerte madera, pero que en absoluto neutraliza el fondo del vino. Una combinación de madera y flor casi perfecta.


Los tonos de la nariz son casi iguales; pero añadiría un final de regaliz.


El retronasal es bosque puro.


En general perfecto.


Vale la pena dejarlo descansar, aunque ahora ya está en un momento brillante. Pero doy fe de que aún le queda.


Su precio en el mercado está alrededor de 60 euros. Pero bien invertidos, sin duda.



Y en cuanto a mi cuñado, va por ti; ya sabes porqué: porque en cuanto se pueda, y eso va a ser pronto; tengo una botellita esperándote...


¿Te apetece, crack?


Hasta la próxima cata, amigos.

domingo, 30 de marzo de 2008

Tinto VIÑA ZACO Crianza 2004


Vamos allá con la segunda cata de este blog; la cual espero que os guste.




Hoy hemos podido disfrutar una de esas comidas al aire libre en amistad; en las que es un verdadero gozo saborear esos buenos vinos que nos acercan más al amigo.




Saboreando un plato tan mediterráneo como un Arroz al Horno, y al fresco aire del final de marzo valenciano, hemos catado, entre otros, un VIÑA ZACOZACO CRIANZA 2004, del que vamos a pasar a hablar.




La hospitalidad vinícola de mi amigo, el anfitrión de esta comida; está fuera de toda duda. De eso no hace falta ni hablar. Es de esos amigos que siempre comparten contigo sus mejores vinos; lo cual es de agradecer, siempre.




Y en cuanto al vino, un clásico de las grandes Bodegas Bilbaínas, donde en tantas ocasiones hemos podido disfrutar; pasemos a los aspectos objetivos:




Se trata de un monovarietal elaborado con 100% de Tempranillo.





En cuanto a su vinificación: un año en barricas bordelesas de roble americano combinando maderas de distintas edades.


La clarificación: Clara de huevo.



La crianza: Seis meses en botella bordelesa.



Investigando sobre sus características analíticas hallamos:



Grado alcohólico: 12,5º
Acidez total: 5,5 gr/l
Azúcar residual: 1,0 gr/l






Vistos estos aspectos objetivos, vamos a desarrollar los aspectos subjetivos referidos a su cata:






Lo primero que quiero destacar de este vino es su aroma limpio y penetrante, que no puede ser más que un evidente fruto de la cuidada crianza que le caracteriza.






Vayamos ahora con su vista, olfato y gusto:




La vista nos muestra una notable intensidad de color. Es un rojo granate, con destellos de teja.




En cuanto al olfato, sus aromas, de notable intensidad y persistencia, nos evocan a la vainilla, canela; e incluso al clavo. Su fondo, no obstante, es de frambuesa, como buena tempranillo madura.




Por lo que al gusto se refiere, tiene un matiz de frescura que es de destacar. Gusto redondo y boca aterciopelada. De notable persistencia y largo retrogusto.






Por lo que al maridaje se refiere, como saben, para gustos, colores. Ha sido un perfecto acompañante de ese Arroz al horno, donde la combinación del arroz con las costillas de cerdo, morcilla, patata, garbanzos, y longanizas; parece pedir este vino.




Pero les aseguro que el cuerpo y aromas de este vino serán también ideales para carnes rojas y asados, jamón Serrano, charcuteria, quesos curados, e incluso setas.




Es una buena elección.




Hasta la próxima cata, amigos.