domingo, 18 de octubre de 2009

Hoya de Cadenas Merlot 2008. Un vino de... ¡calidad!







Escoger un vino fresco, joven, alegre y de buen paso; pero a la vez con personalidad… Que intentase cautivar, pero sin avasallar. Que intentase acercar más almas al alma del vino. Ese era el reto para el encuentro con este grupo de buenas amigas (y amigo)

Si podía ser un vino valenciano, para empezar con algo de la tierra, mejor. Además, como siempre; pero más para ellos si cabe; el vino tenía que ser de… ¡CALIDAD!

Así es que eché mano de Vicente Gandia Plá; y dejando para otras ocasiones el clásico Reserva Especial de Tempranillo (del que ya hemos hablado otras veces en este blog), apostamos por el Hoya de Cadenas Merlot 2008.

De Gandia Plá y de su finca Hoya de Cadenas ya hemos hablado en otras ocasiones, incluso a raíz de las visitas a la misma. Sobre su buen hacer en el mundo del vino, así como de la capacidad que poseen para elaborar caldos de buena calidad a un precio más que razonable, no vamos a extendernos ahora.

Sí que vamos a hablar de este monovarietal, tan reciente como elegante, con el que comenzamos una agradable comida.

A todas estas chicas (y chico…) les quiero dedicar este post.

Hablamos de un vino como ya hemos indicado cien por cien merlot; con una graduación de 13%; elaborado con uvas de la finca Hoya de Cadenas, ubicada en el término de Utiel, y por tanto dentro del paraguas de la D.O Utiel-Requena.

Aprovechamos así para comentar que la variedad merlot es una de las más extendidas en el mundo entero, y hallamos cepas de merlot en todas las zonas elaboradoras de vino del planeta. Además es la principal variedad en la Saint-Émilion y Pomerol, y una de las principales (junto a la cabernet sauvignon) en el conjunto de las denominaciones de Burdeos.

En francés merlot es el nombre que se da a los pollitos de mirlo, quizás a causa de su bello color negro-azulado. También se conoce a la merlot con nombres locales como Bigney, Crabutet, Médoc Noir, y Merlau.






La merlot suele dar vinos con intensidad de color y frutosos. Vinos que, bien elaborados, (porque hemos encontrado de todo) son redondos, con cuerpo, equilibrados y con buena estructura.




Y en este caso así ha sido. Se trata de un vino de reciente creación, que experimenta ahora su aceptación en el mercado. Nosotros vamos a darle nuestro aprobado.




Así pues, pasando a comentar los aspectos subjetivos de la cata; podemos decir lo siguiente:




En primer lugar cabe destacar que se aprecia una ligerísima crianza en barrica. Imaginamos que se habrá realizado su vinificación en depósitos de acero inoxidable, para darle algunas semanas de barrica de un tostado medio, que permite elaborar vinos suaves y elegantes. No obstante, intentaremos contrastar este dato.




En cuanto a la vista, es de un color picota granate, con ligeros destellos violáceos.


Por lo que se refiere al aroma, destacan inmediatamente los frutos rojos. Es de nariz intensa, golosa, y con recuerdos balsámicos.


Pasando hablar del vino en boca, recuerda, esta vez sí en consonancia con la nariz, a moras y grosellas. Tiene buen ataque, con algo de cuerpo, pero frescor. La acidez es correcta, y tiene un muy buen desarrollo.




Un vino fresco y alegre, pero con cuerpo y buena estructura.










Un vino… ¡DE CALIDAD!

sábado, 10 de octubre de 2009

Tinto FINCA ELEZ Crianza 2004


Me alegré de probar este vino que trajo Valero, porque ya hacía algún tiempo que no cataba nada de Manuel Manzaneque, y desde las primeras catas de caldos de Finca Élez, siempre sentí debilidad por este original proyecto.

Y me alegro de subirlo justamente hoy, ya que, ahora que estoy intentando ampliar el círculo de enamorados del vino aún más si cabe; este caldo me viene que ni pintado, pues siendo un vino con personalidad y cuerpo, es a la vez un perfecto compañero para iniciarse en este bello camino.

Así que se lo dedico a Jairo (ya te tengo medio metido; sólo nos faltan catas…); y a Alicia (las casualidades no existen; y si caíste por aquí es por algo, así que antes o después sucumbirás también a los encantos del buen vino…).

¡Va por vosotros!

Manuel Manzaneque da nombre a sus vinos y bodega; la cual es la primera bodega que tiene una denominación de origen propia. Esto significa que su principal finca constituye, por sus características especiales, un Denominación de Origen exclusiva; lo cual son palabras mayores. Se trata de la D.O Finca Élez.

La Finca Élez se encuentra en El Bonillo (Albacete); y ha superado con éxito los estrictos criterios de la legislación para convertirse en la primera denominación exclusiva para un pago vitícola en España; ligada a unos viñedos que dan lugar a unos vinos de reconocida calidad y características cualitativas especiales.

Los vinos de pago son únicos y especiales, nacidos en bodegas y viñedos creados a modo de ´château`. Manuel Manzaneque ha sido el gran abanderado de los pagos en España.

Mucho podríamos hablar de este proyecto, pero no quiero extenderme más, por lo que pasaremos a comentar la cata de este vino en cuestión: el Tinto Finca Élez Crianza 2004.

Se trata de un caldo reconocido con prestigiosos galardones. Ha ganado por dos veces la medalla de plata en Vinalies (Paris); y posee una mención especial en la reconocida publicación Decanter.

Está elaborado con un coupage de Cabernet Sauvignon, Merlot y Tempranillo; y el ensamble de las variedades con la madera es del todo equilibrado. En cuanto a la graduación, es de 12,5%.

Atendiendo a los aspectos subjetivos de esta cata; podemos manifestar que:

1) A la vista es un rojo cereza; aunque evoluciona en el ribete hacia la teja.

2) En nariz aprecias de entrada la fruta madura; con aromas balsámicos que le otorgan cierto frescor. Es muy expresivo, y desarrolla por instantes aromas a cuero, azúcar tostado y quizá ciertas notas de romero. Complejo.

3) En boca es sabroso y maduro. De paso fácil, pero completo. Sorprendente recuerdo a regaliz. Equilibrado, y con taninos dulces. El paso en boca es goloso, y el postgusto largo y acaramelado.




Así pues, un vino de alta calidad, especialmente en relación a su precio. Paso fácil, pero muy bien estructurado, y con un componente de dulzor elegante que lo convierte en un buen caldo para iniciarse. Así que… ¡ya sabéis, recién llegados vinísimos! (y vinísimas)


sábado, 26 de septiembre de 2009

PRINCIPE DE SALINAS Monastrell 2004







Para esta fideuá hecha al aire libre por Inma (y sublime, por cierto), quería buscar un vino tinto, valenciano, mediterráneo, bueno, ligero y potente a la vez. Quería un buen vino para esa ocasión, lejos del tópico de los blancos.



La verdad es que no pude hacer mejor elección.

Príncipe de Salinas es un tinto clásico Monastrell de las Bodegas Gutiérrez de la Vega; estas entrañables, familiares y hospitalarias bodegas situadas en el pequeño pueblo de Parcent, en la D.O Alicante.

Recuero muy gratamente cuando los propios dueños de esta bodega nos acogieron y nos explicaron su particular forma de entender el mundo del vino; creando unos caldos exclusivos, limitados en su producción, y del todo originales.

Descubrir el Recóndita Armonía (tinto dulce) o el Casta Diva (cosecha miel) fue toda una experiencia.

Y en este monastrell tampoco se han quedado cortos.

Se trata de un vino de la cosecha de 2004, elaborado con Monastrell, y que, dentro de la política de diseño y dedicatorias de la casa, viene dedicado a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, con una bellísima pintura.

Hablamos de un 15% (nada más y nada menos) elaborado con esta variedad recogida al pie de la Sierra de Salinas, en el camino de Villena a Pinoso.

Definirlo: como dice el gran capitán de esta bodega, Felipe: "majestuoso, recio, amable y elegante". No se equivoca. Se paga caro, pero se paga bien.

Doce meses de roble le acaban de dar su toque único.

A la vista; granate picota, intenso; con borde de teja.

Al aroma: buena intensidad, con sensaciones de madera en primer plano, sobre fondo de fruta roja, y evocación a cueros y especies.

En boca es de acidez correcta, intenso, con buena fruta.

En definitiva; original, equilibrado, frutal, mediterráneo y potente. Monastrell.

Enhorabuena y gracias a Felipe Gutiérrez de la Vega. Ha creado otro grande. Volveremos sobre esta querida bodega.


Un abrazo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

TORRE MUGA Reserva 1996


Otro de los grandes entre los grandes de este verano. Sin duda.



Hablar de Muga ya es de por sí garantía de calidad. Estas clásicas Bodegas atesoran algunos de los mejores caldos finos de Rioja; además de una de las más bellas instalaciones vinícolas en el Barrio de La Estación de Haro.



Siempre que he ido a visitarlos me han tratado estupendamente; siempre hemos disfrutado de sus instalaciones y de su amabilidad; y siempre, además, hemos podido participar en extensas e interesantes catas en su sala noble.



Son muchos los vinos de Muga (todo un clásico) de los que podríamos hablar; pero en esta ocasión, disfrutamos de uno de los grandes. Torre Muga. Sí; ese vino que lleva el nombre de esa Torre emblemática que divisamos cuando venimos desde Labastida entre viñedos; y que, si entramos por Haro marca el fin del pueblo, el enclave de la milla de oro del vino español, y esta inconfundible Bodega. Esa torre que siempre llevo en mi retina como asociada al mejor vino.



En este caso además se trata del Reserva de 1996; que fue una añada Muy Buena; y que, ciertamente, así se nos muestra.



Una delicia. Sobre todo porque se trata de uno de esos vinos escogidos, que sólo salen cuando pueden salir. ¿Se entiende, no? ¿Qué mayor garantía cabe?



Realmente es un caldo que expresa toda una larga tradición en la crianza de vinos finos de Rioja y que, sinceramente, pienso que pueda ser el que mejor muestre el carácter de esta prestigiosa firma.


Los viñedos están enclavados en las faldas de los Montes Obarenes, en la zona mas septentrional de Rioja, en el Valle de los ríos Oja y Tirón.



Atendiendo a los datos que nos ha proporcionado Isaac Muga; la composición del caldo es de un 75% de Tempranillo; un 15% de Mazuelo; y un 10% de Graciano.



En cuanto a su crianza, fue de 6 meses en depósitos de roble; y 18 meses en barricas nuevas de roble francés y americano. La fermentación se produjo de forma natural y espontánea; y la uva fermentó siempre sin control de temperaturas ni adición de levaduras.

Tras la crianza se realizó una ligera clarificación con clara de huevo fresco.


Hablar de su cata es evocar un momento sublime.

A la vista, rojo picota intenso; con ribetes granates.

En la nariz; se trata de un vino en el que destacan de forma muy armónica los tonos tostados, junto con los de fruta; mientras que no dejan de emerger los destellos elegantes del roble.

En boca: atrayente. Esa sería la palabra que lo define. Carnoso; muy equilibrado, y vivo, muy vivo.

Este reserva es un verdadero ejemplo del buen hacer de Bodegas Muga. Es una oda al arte, entendido como el respeto a la tradición vinícola más pura; sin renunciar a los nuevos conocimientos.


No en vano hemos disfrutado de un vino que, en esta añada concreta, tuvo, entre otros, los siguientes reconocimientos:

- 92 puntos en el Wine Spectator.
- 92 puntos de Robert Parker
- Decanter: Lo publica como uno de las 50 mejores compras en todo el mundo.
- etc, etc, etc...


¿Es o no es uno de los "grande entre los grandes"? Si lográis probarlo me lo decís. Pero creo que con lo que os he contado, os podéis hacer una idea.


¡Hasta pronto, vinísimos!

viernes, 18 de septiembre de 2009

VIÑA ARDANZA RESERVA 1989 (Palabras mayores...)

En esta ocasión os paso foto únicamente de la etiqueta.
Es tan grande, que no quiero que os perdáis detalle.


“Ventilarse” esta botella son palabras mayores. Pero como dice el refrán, “la vida es demasiado corta para beber mal vino”. Así que, procedimos sin pudor. Y claro…; como siempre que lo hemos tomado: ¡un grande entre los grandes! Y más cuando hablamos de una añada de hace 20 años, que conserva (si no mejora) todas sus propiedades organolépticas. Un regalo para los sentidos… que hace perder el sentido.

Siempre he dicho que Viña Ardanza está, posiblemente, entre los tres mejores vinos de La Rioja (si es que no es el mejor) Y eso es mucho decir. Cada vez que lo tomo, me ratifico más en ello. Solo puedo elogiarlo.

Como sabéis se trata de un finísimo caldo de las Bodegas Rioja Alta; a la que tantas veces hemos subido, en el barrio de La Estación, de Haro, allá donde ya parte la carretera hacia Labastida, y finaliza la Rioja Alta para adentrarnos enseguida en la Alavesa; con parada obligatoria pues, para nosotros, en cada ocasión.

Los caldos de Rioja Alta nunca defraudan. Es más, siempre maravillan. Es una bodega con una historia de tres siglos enclavada en lo que ya bauticé en su día como “la milla de oro” del vino de España (que nunca me cansaré de recorrer); que nos ha regalado delicias como el Gran Reserva 890, el Gran Reserva 904, o el Viña Arana. Pero entre todos ellos, reconozco que este que ahora catamos es mi debilidad. Y aunque he tomado diversas añadas del mismo, reconozco no haber probado ninguno como el de 1989. Y eso que fue una cosecha Buena en Rioja. Quizá sólo el Excelente 1982 se le acerca, a mi gusto (quizá para otros lo supere) También recuerdo esa cata conjunta con Dani del de 1989 y el de 2000 (abuelo y nieto mano a mano) Y los primeros 1989 de hace años; en casa, o con Javi; cuando, bien puedo decirles, era un vino distinto.

En este caso; hablamos de un 70% de tempranillo, 25% de Garnacha; y un resto de Mazuelo y Graciano. Para quienes afirman que en Rioja no se han hecho buenos coupages. Inmejorable.

El Tempranillo procede de los viñedos de Cenicero y Fuenmayor.

Sin dejar de tener en cuenta que fueron 42 meses de crianza; en los cuales, según datos que nos ha proporcionado la bodega, se realizaron 7 trasiegas artesanales, embotellándose entre abril y mayo de 1994.

Así pues; trece grados, escondidos 20 años, y puestos al sol para nuestro deleite. Decantación amplia y larga. Sedimento propio de la edad, que neutralizamos con el decante. Oxigenación correspondiente en copa. Maridaje adecuado. Servicio a 17 grados.

Y…

A la vista, rojo cereza; tamizado a teja por la larga crianza en botella; pero con una estructura intacta.

En cuanto al aroma, se mantiene, increíblemente, fragante, compuesto, duradero. Es, según la mejor palabra que encuentro para definirlo, envolvente.

En boca es fuerte y vigoroso; pero con un persistente sabor que va haciéndose elegante y fino en el post-gusto. Esa evolución es mágica. Diríamos que se nota su potencia al primer sorbo; pero que el retrogusto se va haciendo largo y agradable. Increíble.

De esta forma; en resumen: color rojo cereza con ribete atejado, con decantación de dos horas. El vino se muestra algo enmaderado, aunque dándole su tiempo y trabajo en copa, extrae su lado frutal (cerezas, notas de ahumados y quizá, sorprendentemente, algo de lavanda)


Realmente es un grande entre los grandes. ¿Saben que? Se la puede jugar con el vino del mundo que quieran.

Mi esperanza… ¡aún me queda una botella de esta añada!

Debate: ¿guardarla como pieza única, o darle cuenta? Saben que soy de los que piensa que el vino está para beberlo. No hay mejor museo que una buena comida en compañía con un caldo de esta magnitud.

Así que… ¡si quieren que les invite…!

¡Hasta pronto, vinísimos…!

jueves, 17 de septiembre de 2009

CATA MÚLTIPLE EN FEREVIN 2009 (Feria Requenense del Vino)


Los pasados días 27 a 30 de agosto se celebró en la localidad valenciana de Requena la XIX Feria Requenense del Vino (Ferevin); escaparate privilegiado para los vinos de la D.O Utiel-Requena, que se ha consolidado en los últimos años como un certamen imprescindible.

Como no podía ser de otra forma; allí marchamos; y disfrutamos de un día de catas, goce de vinos clásicos; y sobre todo; descubrimiento de las novedades enológicas más relevantes de los últimos tiempos en esta región vitivinícola tan querida.

Vaya de antemano nuestra felicitación a la organización; y nuestro compromiso de encontrarnos de nuevo con ellos en la próxima edición, Dios mediante.

Y dicho esto, paso a enumeraros brevemente algunos de los vinos que catamos. Muchas cosas nuevas y algunas bastante especiales. Sobre cualquiera de ellos que queráis más información acerca de sus características en la cata; estamos a vuestra disposición para dárosla. Sólo tenéis que dejar un comentario en el blog con vuestras inquietudes.

Así pues:

1) Catamos diversos vinos de las Bodegas Cueva, de Utiel. En concreto el joven selección tinto superior; y el Cueva Madurado en barrica. Bien equilibrados y aromáticos, y con una agradable fusión de aromas (ciruelas, frambuesas...)

2) De Chozas Carrascal catamos Las Ocho, un vino tinto con 14 meses de barrica y 12 de botella, elaborado con 8 variedades (Bobal, Monastrell, Garnacha, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Merlot) Un vino frutal y balsámico. Potente y carnoso. Chocolate y café. Un buen caldo.

3) De las Bodegas Carlos Cárcel, de El Rebollar, probamos los Valle del Tejo; uno de ellos Reserva; con Tempranillo, Garnacha y Bobal; así como un barrica que suma a estas variedades la Cabernet. Predominio excelso de la bobal propia de esta tierra.

4) Una grata sorpresa fue sumar al Aluvión clásico de Bodegas Fuso, su Aluvión Tinto Dulce 2005, con una sobrepasificada. Un regalo para los sentidos. Muy interesante (qué pareja de un buen foie)

5) De Bodegas Sierra Norte catamos dos vinos bastante correctos: el Fuenteseca Bobal-Syrah (muy ligero y frutal); y el Bercial de crianza (un vino con cuerpo, pero algo sobrepasado, para mi gusto, de madera)

6) Interesantes, como siempre, los caldos de Vera de Estenas. Catamos un Martínez Bermell Merlot 2008; así como el Casa Don Angel Malbec (un vino muy peculiar por esta variedad, que le confiere una originalidad bastante alta)

7) A continuación pasamos a las Bodegas Torres Luna, con un Izán de Luna (correcto); y un Predio Noah crianza (algo flojo a los sentidos)

8) Cerramos la cata con otras dos copas de Fuso: la de Cepas Centenarias de Bobal (clásico Utiel-Requena); y un bis del Aluvión Dulce, que al ser el descubrimiento del día, quisimos clausurara la cata.


En definitiva; 16 vinos catados; y en general un notable alto para las bodegas de esta D.O Utiel-Requena.

Para ampliar información sobre cualquiera de estos caldos, quedamos, como os decía, a vuestra disposición.

¡Y hasta próximos certámenes!

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Tinto TAGONIUS Crianza 2004



Cuando Dani me habló de este vino, tuve que admitir, sorprendido, que no lo conocía. Y lo sacó, el gachó, para la cata. Y sí; lo califico, desde un inicio, como “grande”. Un buen vino.




Tagonius Crianza 2004 es un tinto de la emergente Denominación de Origen Vinos de Madrid; que se elabora en la comarca del Rio Tajuña (el Tagonius romano), en unos longevos viñedos de Tempranillo. Esta uva actúa como base de un coupage al que se han añadido pequeñas cantidades de otras variedades, que, no obstante, aprecié ipso facto en la cata, como en su momento comentamos.

El caldo ha sido criado en barricas de Roble francés y americano, y reposado en botellas acondicionadas en jaulones de crianza.

Un vino, pues, de 14,5%, que nos regala el productor OVILO, desde la localidad madrileña de Tielmes; y que ha obtenido, nada más y nada menos, que 91 puntos de Robert Parker.

Ya sabéis que cualquier vino que supere los 90 puntos en las notas del gurú del vino, suele ser “palabra mayor”. Eso sí, el problema que tiene es que se deja tantos fuera que no son de su gusto, que no basta con decir que tiene esa puntuación para afirmar que es mejor que otro. En todo caso, sí que suele ser garantía de un buen producto, y en este caso así se confirma.

El Tagonius Crianza 2004 ha sido además premiado en Mundos Vini 2006 con la medalla de plata, entre otras condecoraciones.

Su cata es sorprendente.

De color extraordinario, proporcionado, posiblemente, por su lenta maceración; de un cereza picota intenso.

El aroma: clarísimo de frutas frescas, con unos matices muy propios conferidos por la crianza en barrica. Al rato, chocolate y lácticos; con algo de evolución hacia la menta.

En boca es de paso largo y aterciopelado; con una acidez muy correcta y con buen equilibrio, aunque quizá le falte algo de persistencia. Ya en el retronasal, se muestra más frutal y elegante.

En definitiva: un vino de alta calidad. Lo mejor: haberlo conocido.

martes, 15 de septiembre de 2009

MARQUÉS DE ARIENZO CRIANZA 2005




Nos honró Quilis con su venida a esta su casa; y nos trajo este vino. Uno de esos que no fallan. Un vino muy correcto.

Marqués de Arienzo Crianza 2005 es un vino tinto de las Bodegas Domecq; enclavadas en la entrañable localidad de Elciego; en la Rioja Alavesa; que más allá de su reciente popularidad por obras vinícolas faraónicas, es cuna de grandes vinos, y de grandes hombres (¡Pater, pater…!) Vaya mi recuerdo en este post, también, a Víctor, hijo ilustre de Elciego.



Y mi mención a su bella Iglesia (no dejen de verla)



Se trata de un caldo elaborado a partir de las variedades de uva tempranillo (95%), graciano y mazuelo (5%), obtenidas en los viñedos que la bodega posee en la propia localidad de Elciego, así como en la bellísima localidad (qué paseos…) de Laguardia.

La graduación es de 13%; y la elaboración le ha llevado a doce meses de barrica.

Pasando a los aspectos que destacaría de su cata; hablamos de un color picota suave; con algo de brillo.

El aroma es a vainilla y sencillo; de golpe muy agradable.

En cuanto a su paso en boca; de acidez justa , y de fruta en un primer momento. El post-gusto no es demasiado largo; pero se mantiene el tiempo justo de forma elegante en el paladar.

Se trata de un buen vino, fiel a su estilo; clásico Rioja, y fiable.


lunes, 14 de septiembre de 2009

Estrenamos fotografía de cabecera

Por cierto; que, con tanta acumulación de catas, se me olvidaba comentaros que, desde hoy, como podéis ver; hemos cambiado la fotografía cabecera del blog.
Y siguiendo la nueva política fotográfica del mismo; hemos eliminado la antigua foto para sustituirla por una que nosotros mismos hemos hecho con uno de nuestros vinos catados, frente al Mar Mediterráneo.
Esperamos que os guste.

DÍAS DE VINO Y... VINO




Hola queridos vinísimos:

¿Qué tal?

Habréis observado que llevo unos días sin escribir… ¡Pero no sin catar!

Precisamente porque han sido días de vino y rosas; las catas se han reproducido y no me han permitido sacar huecos suficientes para plasmarlas en el blog.

¡Pero tranquilos!

Las tengo todas catalogadas y apuntadas; y en los próximos días os iré comentando algunas de ellas. También os mostraré fotos de algunas otras. Y algunas… quedarán en el limbo vinícola para siempre… ¡No hay sitio para todas!

Días de Árbol Blanco; de Castillo de Madax; de Marqués de Arienzo; de Príncipe de Salinas; de Tagonius; de Mitarte Crianza; de Vera de Estenas; de Montevannos crianza; de Vereda Mayor; de Convento de San Bernardino; de Pesquera Gran Reserva; de Viña Ardanza Reserva; de CVNE Reserva; de Bardolino Clásico; de Torre Muga Reserva; y de otros muchos más (vinos de Bodegas Cuevas; de Chozas Carrascal; de Carlos Cárcel; de Bodegas Fuso; de Sierra Norte; de Torres Luna; etc, etc, etc…)





Días de Ferias vinícolas y nuevos descubrimientos.

Tantas catas. Tantos momentos con tantos vinísimos. Intentaré compartir muchos de ellos con vosotros.

¡Seguimos!

miércoles, 26 de agosto de 2009

TINTO MERLOT FRIULI GRAVE 2007


Todo el mundo sabe que después del 14 de agosto, viene el 19. Y había que buscar otro vino para esa celebración especial. Y adentrándonos en las novedades, y en el ansia de experimentar nuevas sensaciones vinícolas; mi fotógrafa y yo tomamos este vino que, siendo correcto, apuntaba más maneras de las que realmente demostró tener.
Así pues, nos lanzamos a este vino italiano. Se trata de un Vinto Tinto Cosecha de 2007, hecho con uva Merlot cultivada en la ribera del Río Tagliamento, en un suelo fértil y soleado, propio de el pedregoso llano de dicho río.
Se encuentra dentro de la región del Grave del Friuli; que es la que da nombre a la Denominación de origen controlada a la que pertenece este vino joven.
La graduación alcohólica es de 12%.
Los vinos del Friuli Grave son unos vinos generosos; que siempre me han llamado la atención por su frutalidad; y ligero paso en boca; aunque, en este caso, quizá esa cualidad haya resaltado en exceso, dada la excesiva "acuosidad" de este vino (entiéndase en términos coloquiales) En ese sentido, recuerdo otros caldos de esta denominación que impactaron más en mi (sin ir más lejos el Ronco Nolé, o el Di Leonardo) Eso sí, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos, estos vinos son elaborados con Merlot y con Refosco, una uva propia de este terreno, que quizá dé más consistencia al caldo.
En todo caso, nos encontramos con un vino bien acabado; con un color rojo rubí.
Los aromas que más destacan son a cereza y a ciruela (característico en los vinos italianos en general, por cierto)
El sabor es redondo; con taninos agradables, y notas de cítricos al final.
En cuanto al maridaje; pienso que podría ser buen compañero de platos de pasta no excesivamente condimentados; de carne blanca, y de caza menor.
Y hasta aquí está primera referencia que subo a vinos italianos.
Seguiremos, vinísimos.

viernes, 21 de agosto de 2009

Tinto PradoRey Crianza 2006



Unos posts más abajo fotografiábamos la cata del PradoRey 2007 seis meses en barrica. En la misma ocasión catamos este vino, hermano mayor, que trajo Vicente, y que degustamos con una auténtica paella valenciana hecha a leña, como Dios manda. La cata conjunta de ambos caldos y su comparativa, así como el maridaje con la paella, fue una agradable experiencia eno-gastronómica. Aquí os dejo foto del caldo y el plato en cuestión.
Se trata del PradoRey Crianza de 2006, edición limitada también a 37.000 botellas, como el Tinto 2007.
Pertenece al Real Sitio de Ventosilla, de la localidad de Gumiel de Mercado; en Burgos, y dentro de la D.O Ribera del Duero.
La graduación es de 13,5 %.
La vendimia comenzó el 16 de septiembre de 2006, y finalizó el 10 de octubre de ese mismo año.
El proceso de elaboración de este vino, aunque tradicional, se ha completado con tecnología propia de esta bodega, que han aportado al caldo un perfil moderno.
Por otro lado, se percibe una elaboración orientada a conservar sus características naturales; por lo que sí se presentaron ciertos precipitados, salvables con su decantación.
En cuanto a su composición, es un 85% de Tinta Fina; completada con un 15% de Cabernet Sauvignon.
Se trata de un vino fermentado a 29ºC, y con una maceración de 20 días.
Posteriormente ha estado 14 meses en barrica de roble (un 60% del Caucaso y un 40% francés) Posteriormente se ha completado con 5 meses en conos de roble francés de Nevers; según la información proporcionada por el responsable, Angel Luis Margüello.
En cuanto a los aspectos de la cata que yo destacaría; hallo los siguientes:

El color se aprecia rojo rubí con ribetes iodados intensos. El vino presenta capa media; con un buen cuerpo y perfectamente limpio.
Los aromas son complejos. De entrada desprende fruta, selváticos y algo florales. Con la oxigenación en copa se transforman en aromas más potentes. Esto confiere al vino una personalidad única.
El tanino es bondadoso y agradable; formando un matrimonio entre la madera y el vino muy destacable.
Se aprecian coco, vainilla, frutos secos y algo de canela.
El final es aterciopelado; y de largo postgusto.
Un vino muy digno; y de alta calidad.
Un maridaje perfecto con la magistral paella, convirtieron a esta cata en un buen momento.
Hasta pronto; vinísimos.

martes, 18 de agosto de 2009

LA TRIBU


Aunque la ocasión, en aquella noche del 14 de agosto de 2009, y justamente 9 años después; hubiera valido un vino espectacular, hubimos de conformarnos con las referencias del local; adaptadas al menú; y bebimos este caldo, que, dentro de sus posibilidades, no fue del todo mal compañero.



Acompañando a una ensalada templada de queso de cabra con bacon y vinagreta de miel (acompaña al vino en la foto); a un plato de pasta fresca rellena con salsa de funghi; y a una deliciosa pizza finísima estilo diavolo; tomamos este "La Tribu", cosecha 2008.

Se trata de un tinto de las variedades Monastrell y Syrah; de las Bodegas El Angosto de Ontinyent, dentro de la D.O Valencia. Su graduación es de 14%; y el coupage de variedades nos da todo el sabor de un vino joven pero de uva madura.

Se trata de un vino de corte moderno, elaborado en la Finca Santa Rosa de Ontinyent.

Únicamente dos meses de barrica y el coupage tan mediterráneo que lo compone; nos da como resultado un vino frutoso, redondo y muy fresco.


Color picota de capa alta.

En nariz evoca a especias y a frutas del bosque.

En boca tiene un paso ligero, con una equilibrada buena acidez, y unos taninos dulces y de buen cuerpo.

Llama la atención el retorno de la fruta en el retrogusto.


Un vino bien estructurado, y con una buena relación calidad-precio; que evoca a una de esas largas noches mediterraneas de verano. Una de esas noches como la del 14 de agosto. Bueno, realmente, como esa, no hay ninguna.

Felicidades, corazón


lunes, 10 de agosto de 2009

MARQUES DE MURRIETA YGAY RESERVA 1994


Comento a continuación la cata de este vino, al que me invitó el clásico; y que es a su vez un clásico en la clásica Rioja.



Un reserva de 15 años, a la altura de lo que se esperaba de él, y prácticamente en un excelente estado de conservación para su toma, a falta de algún pequeño matiz de expresividad que quizá, un mayor tiempo de oxigenación, habría revelado.

Hablar de las Bodegas Marques de Murrieta (desde 1852 a la vanguardia del vino), así como de la maravillosa Finca Ygay situada en Rioja Alta (es una de las extensiones vinícolas que más me han impresionado en la zona de Rioja) sería dedicar párrafos y párrafos y no acabar. Lo dicho: un clásico entre los clásicos.

Se trata de un excelente caldo de 14%; elaborado básicamente con tempranillo, aunque con unos pequeños componentes de garnacha tinta y mazuelo.


Y al pasar a comentar su cata, hay que tener en cuenta que hablamos de un reserva de 1994; con todo lo que ello puede influir.

Si ir más lejos, en el color. Cereza, con borde atejado; capa media; y un espejo limpio a pesar del tiempo.

Llamativo: la lágrima, fina; no tinta la copa.

En nariz su intensidad es media; y evoca al cuero; y a la pimienta; sobre un claro respaldo de madera.

El paso por la boca es bueno; y denota su solera; sin dejar por ello de tener un post-gusto largo y frutal a su vez; donde la madera nos sigue acompañando hasta su desvanecimiento.

Otro clásico al que nos invita el clásico.

Después de esto... ¿Qué se podía tomar?

Pues cambio de tercio; pero sin desmerecer: nos pasamos a un Dehesa de la Jara de Alejandro Fernández de 2004. Así, pudimos olvidarnos del Murrieta, y que la melancolía no nos invadiera demasiado.


Hasta pronto, vinísimos.

lunes, 3 de agosto de 2009

HOYA DE CADENAS RESERVA 2004


Sigo explotando a mi fotógrafa oficial; y de nuevo, con ella compartí este caldo; que tantas veces hemos tomado en sus diversas añadas, pero que nunca me había animado a comentar.


Se trata del Hoya de Cadenas Reserva Tempranillo 2004. Como sabéis, pertenece a las bodegas de Vicente Gandía; cuya base está en Chiva; pero en este caso a la finca Hoya de Cadenas; incardinada en la D.O Utiel-Requena; y que justamente hace unos meses, pudimos visitar con Loles y Javi.


La finca Hoya de Cadenas es un paraíso ecológico, con un clima y un suelo perfectos para la elaboración de buenos vinos. Además, vinos que ya poseen una cierta historia y reconocimiento dentro del ámbito de los emergentes vinos valencianos.

Se trata de un monovarietal de tempranillo, criado posteriormente durante 12 meses en barrica, y elaborado en la propia finca antes mencionada. Y antes de nada destacaría la excepcional relación calidad-precio de este caldo. Es más, pienso que es un vino que debería hacerse valer más. Pero esa no es cuestión mía.

¿Qué destacaría yo de él?

Pues en primer lugar un color guinda picota muy intenso. Es clarísimamente perceptible.

Por lo que al aroma se refiere, es de intensidad correcta, con sensaciones de madera tostada en primer plano, que ocultan casi completamente las notas frutales. Pero ello es sólo un espejismo.

Porque en boca es de cuerpo medio, con acidez correcta, fresco, sencillo, con fruta la suficiente ; y un final discreto y elegante.

Su graduación es de 12,5%.

No se puede pedir más por cuatro euros. Lo aconsejo.

Y como todo en la vida, y más en el mundo del vino; para gustos colores. Habrá quién se tomará agusto esté vino con una carne o un plato de pasta combinada. Nosotros, sin embargo, lo disfrutamos a tope con el arroz al horno que yo mismo elaboré, y cuya fotografía quiero compartir con vosotros.

Por cierto: que la fotografía del vino en el jardín, es de las que molan. ¡Enhorabuena, Inma! Voy a tener que subirte el sueldo.


Hasta pronto, vinísimos.








GRAN FEUDO RESERVA 2003


Me invitó Inma a este vino que compartimos los dos; y que paso a comentar. Además, me sugirió ella misma que las fotos de los vinos sean reales; es decir, hechas a la botella catada el día de la cata, y no buscadas como imágenes de sus etiquetas. Y como me pareció bien, la he incorporado al proyecto como "fotógrafa" oficial de las catas. Así que, ¡bienvenida!



El Gran Feudo Reserva de 2003 es un vino de las históricas bodegas Julián Chivite, de la D.O Navarra. Las bodegas están situadas en Cintruénigo; y pertenecen a una familia que produce vino desde el año 1647, transmitiendo siempre esta tradición de padres a hijos. Es por tanto una bodega española histórica (hablamos de más de 350 años de andadura) y como tal, y antes de su cata, ya merece todo nuestro respeto y admiración.



El vino en cuestión ha sido elaborado a partir de un coupage de uvas Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot; que proceden de los viñedos que la familia Chivite posee en Marcilla y Aberín.



Es pues un vino basado en la tradicional tempranillo navarra, pero complementado con la Cabernet y la Merlot; que han dado a este caldo una mayor estructura y, desde mi punto de vista, una clarísima mejora en el envejecimiento.



El vino ha sido envejecido en barricas de roble francés y americano; parcialmente nuevas, durante 18 meses; y creo que ello le ha aportado una armoniosa maduración; que no ha desvirtuado, como el propio bodeguero nos indica, sus virtudes originales.



La graduación es de 13%.



En cuanto a los aspectos subjetivos de la cata; por mi parte indicaría que posee un color rojo rubí de intensidad alta, con tonos teja que denotan su maduración.


En nariz posee un intenso y persistente bouquet, especiado, con un toque del roble en el que ha madurado el vino.


En boca posee mucho cuerpo y buen balance. Paladar complejo, con excelentes notas de roble.


Tiene un agradable e intenso final que hace justicia a su edad y origen.



Creo que es una opción a tener en cuenta a la hora de tomar un vino no excesivamente caro; muy aceptable; y alto representante de los caldos navarros. Especialmente si lo acompañas, como nosotros, con carnes, que fijan un maridaje perfecto.


A seguir, vinísimos.

martes, 28 de julio de 2009

EL TRIPLETE... DE VINOS CATALANES



A veces el mundo del vino nos conduce a curiosas casualidades.





El viernes disfrutamos de una de esas largas catas con el amigo Dani; donde el invitado suele llevar una botella, y el anfitrión pone... todas las demás. Esta vez el invitado era yo, así que lleve para compartir un vino del Montsant que me apetecía probar.





Era el día de estreno en sociedad de una cava heredada donde rebuscar entre antiguas joyas. Y quiso la casualidad que los vinos elegidos como adecuados para su consumo pronto fuesen un Priorato y un Penedés.





Así que, surgió la metáfora. Era un triplete de vinos catalanes. ¡Vaya! Si el fastidio no es que sean catalanes. El fastidio era el "remember" futbolero al que nos condujo la situación. ¡Así que no voy a seguir por aquí, no sea que se me enfaden los aficionados culés, que también tienen cabida en este blog (somos así de generosos; je, je; bueno, es broma...)





¡Ah, por cierto! Que la cata acabó con un Vega Tolosa; para mi alborozo; ya que no traía ya connotación blaugrana alguna. Hasta que alguien me recordó que ese vino no anda lejos de Fuentealbilla... ¡Ah! ¡Socorro!





Y bromas futbolísticas aparte; pasamos a hablar brevemente de cada una de esas tres piezas únicas.





Comenzamos por un Río Rojo del Priorato de 1999. Se trata de un vino embotellado para Duque de Montebello; el cual yo desconocía hasta este momento; por lo que, como además, la etiqueta no nos daba ninguna información, más allá de sus 13,5%; no voy a dar más detalles del mismo que no sean los puramente subjetivos derivados de su cata. Aunque no teníamos más datos me sabe a una clara garnacha; en un vino joven y maduro; sin crianza en roble. El hecho de que estuviera algo pasado el momento de toma, así lo indica; y el aguante de la garnacha al tiempo, me ratificaría esta idea. No creo que fuera coupage con tempranillo; y a lo sumo pudiera tener algún toque de Cariñena; que haría que no nos fuésemos a 15%; aunque desvirtuado por el tiempo.



El color es escaso; el vino tiene cuerpo; y le falta algo de ácido. Como aroma, rescataría, tras su aireación larga en copa, unos ligeros toques de confituras y especias. Carnoso en boca.



Para seguir tenemos un Heredad Dairo de Montsant Crianza de 2004. Se trata de un vino de Cellers Unió; proveniente de uva de la cuenca del Siurana. En este caso es un coupage de Mazuela, Garnacha y Syrah; envejecido en roble francés y americano; siendo más claro, para mi gusto, el sabor a este último. La crianza en botella posterior ha dado a este vino un equilibrio bastante aceptable. La graduación ha quedado en 13,5%.



Si nos fijamos en el color; lo recuerdo rubí intenso,con tonos cereza. Aunque me llama la atención el borde cobrizo.



En cuanto al aroma; clarísimos frutos rojos maduros confitados. Evocación a cacao, pimienta y vainilla.



Y en boca innegociablemente carnoso, potente y frutal, con una más que aceptable integración de los taninos. Ello le confiere un largo post gusto; aunque menor del deseado.





Por último catamos un Privat de Penedés de 1999. Se trata de un monovarietal Cabernet Sauvignon; de Carmenet; sometido a una crianza en roble americano y francés (aunque en este caso yo, personalmente, no aprecié la influencia de este último) La graduación es de 12,5%. Lo que más me llamó la atención de este caldo es su color picota cubierto; que no esperaba en este Cabernet. Los aromas son de claros frutos negros, tostados. En cuanto al paso en boca es, quizá, ligeramente astringente. En su evolución va mostrando cada vez una mayor gama de aromas secundarios a cepa. Un vino correcto, y en un buen momento aún de disfrute, aunque quizá hubiera sido mejor tomarlo hasta el año 2005 ó 2006.





Y estos han sido los breves comentarios a estos tres vinos; que no hacemos más extensos por no cansar al personal con esta "triple cata"



Eso sí: dejamos para otra ocasión el comentario a la cata del Vega Tolosa, con esa nueva añada; que no es un vino catalán; pero... ¡sí es un campeón!





A seguir, ¡vinísimos!



viernes, 24 de julio de 2009

NO PODEMOS PARAR...

Pues ya ven; mis queridos y fieles Vinísimos.



Unos cuantos meses sin entradas (que no sin vinos; lo cual sería del todo insufrible) por diversas circunstancias donde la vida nos lleva.



Pero estamos de nuevo aquí, dispuestos a seguir aprendiendo y compartiendo experiencias y caldos.



Estos meses han dado para muchas catas, muchos vinos; muchos momentos compartidos. Sería imposible comentarlos todos; ni siquiera los más relevantes.



Atrás han quedado momentos irrepetibles en torno a caldos nuevos, y de siempre. Originales, y de garantía. Cada uno de ellos con su personalidad, su momento y su historia.

Me vienen algunos a la cabeza: el señorial Alius crianza 2004 merlot-cabernet; el imponente Casa Don Angel Malbec; el increíble 1707; la siempre bienvenida reserva privada de Hoya de Cadenas de 2000; el dulce moscatel Fusta Nova; el estridente Fussion de Bobal; los incombustibles Vega Tolosa; el nunca superado Viña Ardanza de 1989 y su nieto de 2000 mano a mano; el nuevo Mitarte; y tantos otros; donde se intercaló algún que otro Pesquera, para no perder el gusto.

Decenas y decenas de catas. Recuerdo ahora comentarios en las mismas del clásico Javi; del vanguardista Marcos o del todoterreno Dani. Hasta de la recién incorporada Bea al placer de una copa en paz. Recuerdo las exigencias cada vez más altas de Inma (quién te ha visto y quién te ve) Recuerdo también esos debates en el despacho con Patxi (aún está pendiente esa cata...)

Recuerdo...

Pero ya está bien de recordar.

Porque hemos de retomar esta historia, amén de su recuperación. Y es el momento.

¿Os reengancháis?


Bienvenidos de nuevo, vinísimos.

jueves, 5 de febrero de 2009

DEHESA LA GRANJA 2004


Hola amigos:


Uno de los vinos que catamos este pasado fin de semana fue DEHESA LA GRANJA 2004. Ya conocéis mi debilidad por Alejandro Fernández. Aparte de ser, bajo mi punto de vista, el verdadero impulsor de una D.O tan importante como la Ribera del Duero, ha creado uno de los mejores vinos del mundo, sin discusión: el Pesquera. Especialmente en su versión Gran Reserva, y más especialmente en algunas añadas concretas (me remito a la cata que en este mismo blog hicimos al respecto)


Pero su grandeza no acabó en la Ribera del Duero. Además de hacer un gran vino en La Mancha, como es El Vínculo; nos ha sorprendido desde ya hace varios años con una apuesta muy personal, fuera de estas denominaciones de origen: DEHESA LA GRANJA.
Este caldo, que viene amparado bajo la denominación geográfica de Zamora; es un tinto con crianza, con 14 grados, que se elabora con uva tempranillo, y se cría dos años en barricas de roble americano.
Y para mí; no decepciona.
Lo decantamos una hora antes de disfrutarlo.
Y paso a comentar mis impresiones personales en la cata: en cuanto al color, picota intenso, capa media alta y menisco de tonos púrpura.
En nariz despliega tempranillo a raudales, destacando la fruta roja en su momento óptimo de maduración, y, sobre todo, unas clarísimas notas lácteas de yogur de fresas. No se ocultan tampoco los tostados en forma de caramelo y algunos atisbos vainílicos.
En cuanto a la boca es franco; mostrando amplitud y estructura.
Es una buena elección este caldo de la tercera finca del maestro Alejandro Fernández, mostrándose excelente copa a copa.
Sin duda, el hecho de haber sido criado en las extensas cuevas de su bodega, excavadas en piedra durante el siglo XVIII, justo bajo las modernas naves de elaboración, es parte del secreto que confiere a este vino una nobleza e intensidad como la de pocos; sobre todo atendiendo a su relación calidad-precio, mucho más ponderada que la de sus hermanos mayores, los Pesquera.
Lo aconsejo con quesos semicurados, carnes rojas, o..., como diría aquel; casi con todo. Porque... ¿qué comida no mejora con un vino como éste?
Un fuerte abrazo, amigos, y hasta pronto.