lunes, 3 de mayo de 2010

Tinto SVMMA VARIETALIS 2004: 92 puntos vinísimo


Dos meses sin poder subir catas al blog, por circunstancias a las que la vida nos lleva, y a donde no quisiéramos ir; no han servido, sin embargo, ni para frenar este blog, ni para dejar de catar (en breve subiremos el listado de las catas de marzo y abril)


Hemos catado muchas referencias, y muchas de ellas merecen mención extensa (Protos; Alcusses; Araco; Zabrin; Paternina; Maset de Lleó; Pago de los Balageses; Pesquera; etc.…); pero habrá que elegir alguna.


Y hoy elijo el Suma Varietalis 2004.


Hacía mucho tiempo que no tomaba este vino; y por tanto, no había probado esta añada. Dani lo ofreció, y lo bebimos gustosos; evocando viejos placeres y descubriendo nuevos matices.


El Suma Varietalis es un vino tinto con crianza, producido por el Marqués de Griñón; en ese pago único y con mérito alcanzado que es el Dominio de Valdepusa.


Se trata de un coupage fantástico de Cabernet Sauvignon; Syrah y Petit Verdot. Tres uvas foráneas perfectamente ensambladas, y con el toque de personalidad que ha conferido a este pago esa distinción tan soñada de una denominación propia. Tres uvas, además, que, en esa combinación son difíciles de encontrar en España; menos con ese grado de crianza; y menos aún conteniendo la estimulante Petit Verdot. Un regalo para los sentidos.


La palabra latina ‘summa’ significa, a la vez, suma y compendio. Mezcla, pues; suma de sensaciones; y de esas míticas variedades a las que hacíamos referencia.


Griñón informa de que la vendimia es manual, con una maceración prolongada (entre 4 y 5 semanas) y crianza en barricas de roble francés Nevers (75%) y Allier (25%) nuevas y seminuevas.


Un homenaje a la excelencia en la viticultura, y a la elaboración de vinos de pago.


Y pasando a los aspectos subjetivos de esta cata; a la vista a preciamos un color rojo granate intenso. Nariz sugerente que llama a descubrir su potencial.


En nariz es un cambalache de sensaciones: balsámicos; cacao; madera muy fina; y algo de especias; acompañan a la fruta del bosque. No deja de aparecer también un leve perfume a cuero y flores.


En boca: amplitud. Esa es su palabra. Equilibrado y elegante. Y envoltura en un sedoso tacto. Ligera dulzor, y buena acidez lo completan


Y en cuanto al postgusto; final que incita a seguir bebiendo y deja un grato recuerdo.


Una maravilla que sólo puede ser calificado como un grande entre los grandes. ¡Esta vez sí, eh Dani! Le he otorgado 92 puntos vinísimo.

martes, 2 de marzo de 2010

VINOS CATADOS Y PUNTUADOS EN FEBRERO DE 2010

Os paso en este post los vinos que han sido sometidos a cata y puntuación en el mes de febrero de 2010, y que han pasado a engrosar la lista general de vinos puntuados que tenéis en el lateral.

Añadimos pues, una vez más, el listado del mes.

En total he catado en febrero 40 vinos, cuya puntuación comparto con vosotros; siendo 5 grandes entre los grandes; 8 grandes; 20 buenos; 6 correctos; y 1 mejorable.

GRANDES ENTRE LOS GRANDES

- Tinto Viña Pedrosa Reserva 2001: 95 puntos

- Tinto Conde de los Andes Reserva 2004: 93 puntos

- Tinto Dehesa La Granja 2005: 92 puntos

- Chmpagne Moët-Chandon Brut Imperial: 92 puntos

- Tinto Solagüen Reserva 1999: 90 puntos

GRANDES

- Tinto Finca Elez Crianza 2004: 87 puntos

- Tinto Muriel Reserva 2004: 85 puntos

- Dominio de la Vega Bobal-Cabernet-Syrah Madurado barrica 2006: 84 puntos

- Tinto Vega Tolosa Bobal Cepas Viejas 2007: 84 puntos

- Abadía Retuerta Cabernet Sauvignon 2007: 83 puntos

- Tinto Palacio de Arganza Roble 2008: 82 puntos

- Viña América Crianza 2007 Tempranillo - Syrah Vegamar: 81 puntos

- Tinto Tagonius crianza 2004: 80 puntos

BUENOS

- Blanco Mitarte Fermentado en Barrica 2007: 77 puntos

- Monte Ducay Crianza 2006 Tempranillo, Garnacha y Syrah: 77 puntos

- Tinto Castillo de Utiel Reserva 2000: 77 puntos

- Tinto Viña Requena Reserva 2004 Bodegas Torroja: 77 puntos

- Tinto Maestrazgo Bocoi 2006: 77 puntos

- Tinto El Amigo Cencibel Barrica 2004: 77 puntos

- Tinto Campoviejo Tempranillo C.V.C: 76 puntos

- Tinto Valle Rojo Cariñena C.V.C: 76 puntos

- Tinto Hoya de Cadenas Reserva 2004: 75 puntos

- Bajoz Tinta de Toro 2007: 74 puntos

- Tinto Viña Albali Crianza 2005: 74 puntos

- Tinto Mitarte 2004: 73 puntos

- Tinto Señorío Don Pedro de la Vega Crianza 2005: 73 puntos

- Hacienda Elsa Mencía 2008: 73 puntos

- Tinto Requevin 2007: 72 puntos

- Tinto Dehesas Viejas Tempranillo 2008: 72 puntos

- Tinto Mitarte 2006: 71 puntos

- Castiluzar Tempranillo 2008: 71 puntos

- Tinto Castillo de Madax Crianza 2007: 71 puntos

- Romancero Tempranillo Garnacha 2008: 70 puntos

CORRECTOS

- Tinto Castillo de Madax 2008: 68 puntos

- Tinto Viña Sandoria 2008 Calatayud: 67 puntos

- Tinto 5 Vegas 2008: 64 puntos

- Tinto Don Luciano Crianza 2007: 63 puntos

- Tinto Castillo de Chiva: 62 puntos

- Tinto Los Llanos Don Opas 2007: 61 puntos

MEJORABLES

- Tinto Marqués de Tiro C.V.C: 55 puntos

jueves, 11 de febrero de 2010

Tinto Viña Pedrosa Reserva 2001




Quien me iba a decir hace unos años, cuando probé los primeros Viña Pedrosa de mi vida, y cuando visitamos su enclave; que en este mes de febrero de 2010 iba a acabar calificando uno de estos caldos como uno de los mejores que he probado últimamente, y otorgándole 95 puntos Vínisimo en su cata. Y es que este Viña Pedrosa Reserva de 2001 se ha manifestado como un vino excepcional.


Tuve la suerte, pues, de catar este vino de la Bodega Hermanos Pérez Pascuas, ubicada en la localidad de Pedrosa de Duero, donde cultivan mayoritariamente tinto fino (tempranillo) y algo de cabernet sauvignon. Este Viña Pedrosa Reserva pasó 24 meses en barrica y 18 en botella antes de salir al mercado.


La composición es de un 90% de tempranillo y un 10% de cabernet sauvignon; y su graduación de 13%.


Un grande entre los grandes, pues, que nos dejó unas extraordinarias experiencias sensoriales.


Así pues, y en cuanto a su cata; en primer lugar, hemos de referirnos a la fase visual: rojo picota con ribete violáceo, de capa media-alta; que daba imagen de mucha más juventud de la que hace gala en boca.


En nariz era ya potente y con amplia diversidad de matices: fruta roja madura, lácticos, vainilla, ahumados…


En boca es sabroso, y con taninos nobles. Carnoso; potente y goloso a la vez.


El post-gusto es persistente; con retronasal de especias.


Un vino excepcional, y con no demasiadas alternativas en ese nivel de precios (en torno a los 25 euros)


Un vino de la D.O Ribera del Duero que invito a probar, ahora que aún puede conseguirse en el mercado, y a falta de un par de años para agotar su tiempo de consumo excelente; rondando ya su primera década de vida.





jueves, 4 de febrero de 2010

VINOS CATADOS Y PUNTUADOS EN ENERO DE 2010

Os paso en este post los vinos que han sido sometidos a cata y puntuación en el mes de enero de 2010, y que han pasado a engrosar la lista general de vinos puntuados que tenéis en el lateral.

Añadimos pues, una vez más, el listado del mes.

Recordad que, si queréis localizar rápidamente algún vino concreto en el listado extenso de la columna lateral del blog, podéis utilizar la herramienta "Edición - Buscar en esta página"; e introducir el nombre del vino.

  • Champagne Möet Chandon Brut Imperial: 92 puntos
  • Tinto Viña Albali Gran Reserva de Familia 1998: 85 puntos
  • Tinto Muriel Reserva 2004: 85 puntos
  • Abadía Retuerta 2007 Cabernet-Sauvigon: 83 puntos
  • Tinto Enate 2004 selección: 83 puntos
  • Viñas del Vero crianza 2005 tempranillo - cabernet: 82 puntos
  • Tinto El Miracle 120 Aniversario: 81 puntos
  • Tinto Viña Zaco 2005: 81 puntos
  • Vega Tolosa Syrah - Cabernet Sauvignon 2007: 79 puntos
  • Monte Cielo Tempranillo - Garnacha - Graciano Crianza 2003: 79 puntos
  • Monte Ducay Crianza 2006 Tempranillo, Garnacha y Syrah: 77 puntos
  • Tinto Castillo de Albai Pagos del Rey 2007: 76 puntos
  • Tinto Cermeño Covitoro 2008: 76 puntos
  • Care Merlot - Syrah Crianza 2005: 76 puntos
  • Etchart Tempranilla - Malbec (Mendoza): 75 puntos
  • Tinto Palacio de la Vega Reserva 2002: 74 puntos
  • Pata Negra Reserva 2004 Tempranillo: 73 puntos
  • Vi negre Bocoi 2008: 72 puntos
  • Blanco Murviedro Viura - Muscat - Sauvignon Blanc 2008: 71 puntos
  • Tinto Ventus 2004: 71 puntos
  • Vall Major Garnatxa-Syrah 2008: 70 puntos
  • Tinto Siglo AGE Crianza 2006: 69 puntos
  • Castillo de Montearagón Garnacha-Cariñena: 67 puntos
  • Tinto Viña Belmar 2008: 64 puntos
  • Monte Don Lucio Finca La Blanca Reserva 2003: 64 puntos
  • Tinto Consigna Shiraz 2008: 63 puntos
  • Tinto Valdeoliva - Covitoro: 62 puntos
  • Torre del Moro Garnacha - Tempranillo - Syrah Batea Crianza 2005: 57 puntos

lunes, 1 de febrero de 2010

VIÑA AMÉRICA CRIANZA 2007 (Vegamar)


Una paella valenciana para dos; y la búsqueda de un vino valenciano y apropiado, nos llevaron a este Viña América, de Calles (Alto Turia) de las Bodegas Vegamar, que tantos éxitos y reconocimiento ha atesorado en los últimos años.

Un crianza de 2007, tempranillo y syrah; de 13% vol.; con una personalidad clara; elegante y sobria.

En cuanto a su cata; a la vista demuestra un color rojo rubí; con destellos morados, y bastante brillo.

En nariz se nos presenta con aromas a fruta madura; y toques de vainilla, frambuesa, y un final aterciopelado a tabacos.

En cuanto a la boca, muestra una entrada fuerte; con taninos bien equilibrados; y un persistente postgusto.

Un vino que sorprende; acompaña bien; y se muestra intenso, equilibrado y elegante. Un vino grande, de los que la D.O Valencia ha de saber promocionar.

Una buena opción. Enhorabuena a las Bodegas Vegamar.

lunes, 25 de enero de 2010

VINOS CATADOS Y PUNTUADOS EN DICIEMBRE DE 2009

Os paso en este post los vinos que han sido sometidos a cata y puntuación en el mes de diciembre de 2009, y que han pasado a engrosar la lista general de vinos puntuados que tenéis en el lateral. Es cierto que en esta lista de diciembre no están todos, ya que nos pilla a mitad en el proceso de introducción de esta novedad de puntuación de los vinos; pero en el listado de enero ya os pasaremos la totalidad. Recordad que, si queréis localizar rápidamente algún vino concreto en el listado extenso de la columna lateral del blog, podéis utilizar la herramienta "Edición - Buscar en esta página"; e introducir el nombre del vino.

- Tinto Pesquera Crianza 2001: 91 puntos
- Tinto Malpaso 2005: 86 puntos
- Tinto Foc Merlot Reserva 1999: 84 puntos
- Vega Tolosa Syrah-Cabernet Sauvignon 2007: 79 puntos
- Martínez Bermell Merlot 2008: 76 puntos
- Tinto Siglo AGE Crianza 2006: 69 puntos

martes, 19 de enero de 2010

Tinto MATARROMERA Gran Reserva 2000


Esta Navidad no faltaron grandes entre los grandes en nuestra mesa. Y otro de lo que os quiero comentar, a la caza de Pesquera, en cuanto a calidad, y en cuanto a nombre para la D.O Ribera Del Duero, es este Matarromera Gran Reserva de 2000; que además elegimos para el día 25, y en su versión Magnum.

Como sabemos según las informaciones dadas por la propia Bodega; Matarromera es un grupo dedicado a la elaboración de vinos y aceites, con presencia en las cuatro Denominaciones de Origen bañadas por el Río Duero: Ribera del Duero, Rueda, Cigales y Toro. En sus siete bodegas se elaboran vinos de alta gama y prestigio internacional. Cuenta con 415 hectáreas de viñedos propios, en algunas de las mejores parcelas a lo largo del río Duero, con plantaciones superintensivas de alta calidad. Sus vinos y aguardientes están presentes en más de cincuenta países de todo el mundo.

Este caldo, en concreto, proviene de la Bodega Matarromera, acogida a la D.O Ribera del Duero; y donde se realizan sus vinos de mayor historia, prestigio y reconocimiento. En concreto, se enclava en San Bernardo, en Valbuena de Duero (localidad famosa por otros finos vinos como los Vega Sicilia), en la provincia de Valladolid.

Cuando visitamos estas instalaciones, me llamó la atención el cariño con el que cuidan la tierra, el perfecto orden de las plantaciones, y la amplitud de las mismas, y la profesionalidad con la que han creado un complejo vitivinícola de difícil superación.

Y entre todos sus vinos, para mí, destaca el que hoy nos trae, y que hemos disfrutado. Tanto que poseo algunos otros ejemplares para los que habremos de buscar buenos momentos. Y tanto que fue el vino escogido para la cena anterior a la boda de S.A.R el Príncipe de Asturias.

El Matarromera Gran Reserva es el gran vino de este grupo, y en su versión de 2000, es de una perfección y complejidad sublimes. En cuanto al precio, si se escoge la botella tradicional de ¾ (la que catamos era la magnum) ronda los 70 euros. Pero no duelen.

Está elaborado con la variedad tempranillo al 100%; y su graduación es de 14%.

Pasando a comentar los aspectos más relevantes que extraigo de su cata; a la vista podemos hablar de un vino color cereza intenso; límpido, y con mucho brillo.

En nariz, domina la fruta sobre un acompasado y equilibrado lecho de roble. Ello proporciona una compleja gama de matices olfativos a vainilla, regaliz, y frutos del bosque.

Pasando a la boca, se trata de un vino potente, con muy buenos taninos. Es largo y elegante, y de una acidez correcta.

Un vino para disfrutar; aunque estoy convencido de que a pesar de sus 9 años, puede evolucionar en matices si está bien conservado; y ganar más en expresión.

Una buenísima elección.

Hasta pronto, vinísimos.

domingo, 17 de enero de 2010

Tinto PESQUERA Crianza 2001


Como ya os he contado en otras ocasiones, ya hace años que conocí a Alejandro Fernández y sus tintos PESQUERA. Los conocí gracias a mi suegro, que siempre ha abierto una de estas botellas (o más de una) en las buenas ocasiones. Y desde entonces los hemos catado todos: crianzas, reservas, grandes reservas; cosechas de 1996, 1999, 2001; etc...

Esta Navidad no fue una excepción; y quise compartir uno de estos vinos con la familia.

Los Pesquera son vinos casi inmejorables. Son grandes entre los grandes. Se trata, como saben, de caldos de las Bodegas Alejandro Fernández Tinto Pesquera S.L, ubicadas en la localidad de Pesquera de Duero, en la D.O Ribera del Duero. Os confieso que cuando llegué a esa bodega por primera vez quedé sobrecogido al estar bajo el monumento que decora en vidrio cada una de sus botellas. Creo que ya os lo he contado alguna vez, a raíz del post sobre algún otro vino de Alejandro Fernández.

Este excepcional vino, está hecho con una 100% tempranillo; la uva talismán de Alejandro Fernández; con la que realiza todos sus caldos, desde los Pesquera y Condado de Haza, pasando por el zamorano Dehesa La Granja; y hasta su manchego El Vínculo.

En cuanto a la graduación es de 13%; y en cuanto a la elaboración, ha estado 18 meses en barricas de roble.

Si pasamos a la cata; observamos como a la vista es de un color rubí con ribetes de teja, expresándose con algo de brillo.

En nariz, se percibe de entrada un primer toque de madera nueva; y una continuidad de fruta negra, mezclada con algo de cuero.

En boca, es otra historia: notas minerales, perfecta combinación fruta-madera, con notas torrefactas; y mayor salida del cuero. Acabado redondo, y persistencia media; suficiente, sin cansar.

Definición más acertada desde mi punto de vista: equilibrio.

Aunque... ¿Saben lo que diría el grande de Alejandro Fernández al hacer la cata de este vino?... Está bueno. Sí. Eso y nada más. Es la grandeza y la sencillez de los número uno.

martes, 29 de diciembre de 2009

Tinto MALPASO 2005


Antes del Pesquera, elegí este vino como el primero para la cena de Nochebuena. Es un vino moderno y elegante; de altísima calidad, y de matices muy originales. Completo y satisfactorio.


El Malpaso es un vino tinto con crianza de la pequeña y coqueta D.O Méntrida, elaborado por las Bodegas Canopy; y con una graduación de 14,5%.


En cuanto a la composición varietal, está hecho con un 80% de Syrah y un 20% de Garnacha. Una espectacular mezcla, que confiere fuerza a la Syrah y elegancia a la Garnacha. Un perfecto complemento.


Es un vino que desde el primer día en que lo probé siempre me ha evocado a esos vinos de uva negra madura, con ligera crianza y buen paso en boca, redondez y equlibrio, que tan bien se han trabajado, por ejemplo, en la D.O Valencia.


Así pues; con unos entrantes a base de jamón, sabrosas ensaladas, embuchados, ajoarriero casero, quesos, y algo de marisco; nos dispusimos a darle cuenta, tras una previa oxigenación, y cata viuda; y no defraudó.


A la vista, es de un color picota; con borde violáceo, y lágrima con claro tinte.


En nariz es muy intenso, con un aroma penetrante a frutos rojos maduros (cereza, frambuesa...), y con notas florales (rosa, violeta...) El fondo destila tostados y finas esencias lácteas.


En boca es sabroso, con notas torrefactadas, junto con flores y fruta roja.


Persistente. Goloso. Un buen vino.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

En NAVIDAD, si bebes, hazlo bien...

Foto tomada en el Restaurante Casa Román, de Pinedo, el 3 de enero de 2010


Llega la Navidad; y se repiten las miles de tradiciones de las que todo el mundo participa, porqué sí (qué ese es otro debate, el de qué celebra quien no tiene nada que celebrar; pero excede del ámbito de este blog)




Entre esa larga lista de costumbres repetidas, hallamos, en nuestra querida España, la de beber y regalar vino.




En Navidad, incluso quien vive todo el año ajeno a este placer de dioses, consume, compra y recibe. Y así la gente ve desfilar por delante de sus narices vinos de todo tipo; que asume sin contemplaciones, como si todas las botellas fueran iguales.




Y empiezan las barbaridades. Y ya no hablo de los maridajes y progresiones (a los que nos estamos refiriendo en otros artículos de este blog). No. Hablo de otras cosas más elementales (y sangrantes)






En muchos hogares españoles no se tienen en cuenta ni modos de apertura de botellas, ni temperaturas apropiadas; ni decantados, a veces inexcusables.






Se da cuenta de aquella botella que nos regaló no se quién, ó de aquella otra que venía incluída en la caja de Navidad; y ya está. Sin mirar más. Beber por beber. Y eso puede estar bien para ciertas bebidas y según las intenciones de cada cual (allá él); pero no con el vino.






Beber vino no es un simple dispendio gastronómico.




Es arte.




Es placer y disfrute sensorial.




Y es, sobre todo, un lujo a nuestro alcance.




Hacerlo bien o mal, es cosa nuestra.






Y dicho esto, con toda la sinceridad que me cabe, y con todo el cariño del mundo; aprovecho para desearos a todos los VINISIMOS del mundo una FELIZ y ENOLÓGICA NAVIDAD.

viernes, 18 de diciembre de 2009

TINTO MORFEO CEPAS VIEJAS 2005






Hace unos días disfrutamos de una de esas inolvidables comidas en el Restaurante L'Almagran, de Rafelbunyol, donde, como siempre, Higinio y su equipo nos regalaron los sentidos con un nivel más que aceptable.



Los detalles culinarios son inacabables: ese humus o papas "aliña" cortesía de la casa; esos entrantes de carpaccio, foie y otras delicias de una altísima calidad; y esos platos, tan generosos como bien cocinados; que hicieron nuestras delicias.


Las chicas optaron por el espectacular secreto ibérico; o por la Magret; ambos muy satisfactorios.


Y para los chicos, como no podía ser de otra forma, esos Chuletones con mezclum; de los que dimos buena cuenta, a pesar de sus dimensiones considerables.


Y es que la terneza, el sabor y el buen preparado de esta carne, la convierten en uno de los mejores Chuletones que he probado (y doy fe de que no han sido pocos; ni en pocos lugares de España)



Aunque podríamos extendernos sin cesar en el trato, el ambiente, el local, y los platos; vamos a pasar al objetivo de este artículo, que es comentar algo sobre la bodega, y detenernos en la cata de un vino.


Higinio es un tipo que cuida el vino, y eso sólo, ya es de agradecer: las copas, las temperaturas, los maridajes, la progresión de una botella a otra...; le gustan, como a nosotros, estas cosas, y las hace bien. Además es un placer para quienes nos dedicamos a esto, seguir descubriendo algún vino nuevo cada vez. No es fácil, y en Almagrán, siempre se consigue.


En esta comida, y en perfecto maridaje con cada uno de los pasos de la misma, tomamos los siguientes caldos: un Cerro Bercial Reserva de 2001 de Utiel-Requena; un Morfeo Cepas Viejas 2005 de Toro; y un Onomástica Reserva 2004 de Rioja.


Tres sensacionales vinos, de los cuales, me quedo, por su originalidad, y por las notas que aportó a la cata, con el Morfeo.



Y sobre él vamos a realizar el comentario de cata.



El Morfeo Cepas Viejas 2005 es un vino de la D.O Toro; elaborado por las Bodegas Terna; con una graduación de 14%, y elaborado 100% con la Tinta de Toro.



Y lo mejor de este caldo: que es uno de esos que crecen en la copa, paso a paso, conversación a conversación.



En cuanto a la información que hemos podido conseguir de él; se trata de un caldo elaborado con uva de viñedos de entre 80 y 120 años de antiguedad. De ahí su nombre de cepas viejas. Y de ahí un dato muy importante: las vides son 100% prefiloxéricas.



En cuanto a su elaboración y crianza; la vendimia es manual. La fermentación tiene lugar en barricas nuevas de roble francés, y permanece hasta 20 meses en barricas de 300 litros. Después, se procede a su clarificación, seguida del embotellado y un período mínimo de reposo de 4 meses en bodega.



Todo ello es información proporcionada por la bodega; y todo ello ha de dar, necesariamente, un buen resultado.



Así, las notas subjetivas de la cata que os propongo, son las siguientes:


A la vista, se trata de un vino de color picota con ribetes granates, en el que llama la atención una lágrima del todo lenta.

En la fase olfativa, los aromas son de fruta negra madura, ahumados, y torrefactos. Algo de caramelo.

En boca es carnoso,frutoso, y con un largo postgusto de fruta madura; incluso con algún toque de regaliz.

Y sobretodo, un postgusto, como indicábamos, larguísimo.

Un muy buena elección. Gracias, Higinio.








miércoles, 9 de diciembre de 2009

El maravilloso mundo del maridaje


El tema del maridaje siempre ha sido muy sugerente, pero a la vez ha dado para muchas opiniones, que se han querido convertir en dogmas, y para muchos tópicos, que día a día la realidad de los vinos ha ido desmontando.





Hasta hace poco, e incluso hoy, para la mayoría de la gente, ha sido muy sencillo: para la carne tinto, y blanco para el pescado.





Nada más lejos de la realidad; ya que esta afirmación, válida en algunos casos, no deja de ser, cuanto menos, incompleta en muchos otros.





Hay que tener en cuenta dos factores, que suelen desdeñarse: por una parte, la variedad de uva, y por otra, la forma en que el plato en cuestión ha sido cocinado.





Y una última verdad: en cuestión de maridajes no hay verdades absolutas. En definitiva, al final es una cuestión de gustos, y sobre estos, ya se sabe: no hay nada escrito. Lo único que podemos hacer, y es lo que pretendo con este artículo, es transmitir nuestras opiniones. Ustedes pueden cogerlas..., o no. Ahí está la grandeza, una vez más, del mundo del vino. Y en revisar ciertos tópicos, caducos, y limitadores.





Si hablamos de carnes rojas, hay una cosa clara: el tinto es imprescindible (algún osado sumiller aconseja un blanco con barrica para la ternera, pero yo, he de reconocerlo, no llego a tanto) Si atendemos a un chuletón de buey, o hasta un solomillo; podemos sin complejos descorchar uno de los grandes vinos de crianza o reserva (Rioja, Ribera, Somontano...) Eso sí: que sea un vino, independientemente de la variedad de uva, robusto y potente. Y que la guarnición sea, en este caso, ligera y sencilla.


Si atendemos al cordero al horno, hay variedades que le son más propicias (tempranillo, o garnacha, básicamente) ¿Porqué? Por el aroma especiado de este tipo de uvas. Y en ese sentido, me rindo a una novedad a la que era reacio. No rechacen de entrada una Syrah bien elaborada (sin excesivo dulzor, pero especiada) Hace unos días, sin ir más lejos, en el excelente Restaurante Miguel Ángel de Guadalajara (recomendado Michelín 2007, 2008 y 2009), para un Cordero Lechal Asado con panaderas, tomé un Tierra Rubia Syrah (de Mondéjar); y no fue nada mal la experiencia.



Para el sufrido pollo, también hay ideas. Es muy versátil, y nos permite distintos tipos de vino, aunque otros no le van en absoluto. Por ejemplo: pollo con tomate exigiría un vino estructurado (no demasiado ligero), pero sin ser en exceso robusto. Un tempranillo con algo de roble, sin llegar a ser crianza, le iría muy bien. Además, hoy se están haciendo muchos vinos de este estilo (a caballo entre los jóvenes y los crianzas) y son un gran valor para quienes sin ser amantes de la madera profunda, gustan que el caldo tenga algo de cuerpo y no sea en exceso ligero.


¿Y un pollo más especiado y guisado? Pues sin complejos podría abrir un reserva. Sí, sí. Un reserva para el pollo. Eso sí: en este caso dejaría de lado la tempranillo y la garnacha, y me iría a un merlot o un cabernet sauvignon. No les defraudará.


Y aunque no sea santo de mi devoción este tipo de combinación, debería de aceptar hasta un blanco para el pollo al limón, que en este caso, dados sus aromas cítricos, casaría bien con un Chardonnay. Reconozco que no es una barbaridad, y abro el abanico para quien quiera probarlo. Eso sí: yo me quedo con un tinto joven con frescura y una adecuada acidez.



En cuanto al pescado, entramos aquí en un controvertido tema. Y es que, desde mi punto de vista, el pescado no requiere necesariamente un vino blanco. Yo de hecho jamás tomaría un blanco con un salmón con guarnición; sino un tinto joven y frutal. Sin embargo sí que reconocería que el blanco es el mejor compañero de pescados blancos y de mariscos. Y aquí hemos de valorar también si conviene el blanco joven, o con algo de barrica (como podría ser el caso de una merluza rellena y con alguna salsa especiada, con un sauvignon blanc fermentado en barrica); a la vez que estudiamos que variedad le puede ser más adecuada (para el pescadito frito le vendría bien una Palomino; mientras que sepias o mejillones casarían muy bien con verdejos o albariños) Como veis, este mundo es inacabable.


Fíjense: si a un rodaballo, una lubina o un besugo les acompañaría bien un blanco con crianza (dado su intenso sabor); yo no dejaría de tomarlo con un joven tinto monastrell (so pena de ser criticadísimo por ello)


Y no les digo ya un bacalao a la vizcaína: lo he tomado con un Protos roble. Inmejorable.


Por último no quisiera dejar de hablar de la pasta: lo determinante; la salsa. A la boloñesa le va bien un roble de 5 ó 6 meses de barrica; mientras que salsas de verduras piden un tinto joven. Las pastas con mozzarella, y orégano, que no lleven nada más, pueden incluso reclamar un rosado.


¿Y la salsa al pesto? Pues de nuevo voy a crear polémica: frente a los que apuestan por un blanco con crianza; yo, que no lo desdeño, les digo... ¿Qué me dirían de un tinto bobal? Pues les aseguro que esa combinación puede crear escuela.


A la pasta con mejillones o mariscos, sin embargo, le pondría como compañero un blanco macabeo muy frutal; o mejor, para mí, un champagne.



Y así, hasta cientos y cientos de combinaciones.

Y eso que dejo para otro artículo, porque merece un capítulo aparte, el tema de los quesos.



Así que ya ven: con este artículo creo que les he dejado claras dos cosas: la primera, que no hay dogmas de fe en el maridaje. Y la segunda: que no puedo esconder mi pasión por los tintos.



¡Qué se le va a hacer!



Eso sí: espero ahora sus opiniones, sus críticas, sus sugerencias y sus propuestas.



¡A seguir, vinísimos!









martes, 8 de diciembre de 2009

Demasiados vinos...


La verdad es que hace mes y medio que no subo ningún artículo a Vinísimo. Pero he de reconocer que el ritmo de catas y experiencias vinícolas que llevamos, es imposible de seguir a nivel literario.


Son tantas catas, tantos vinos, tantas notas, tanto que decir; que...; el tiempo se hace corto mientras que el cuaderno de experiencias enológicas crece sin parar.


Aquí dispongo de decenas de experiencias que me encantaría compartir con vosotros: el CVNE Reserva 2001; ese Vera de Estenas madurado en barrica del año 2008 con 5 variedades; el Artadi Club 2005 (le gusto al amigo Javi); el excepcional Montevannos de 2001; o el Arbol Blanco, de Dominio de Aranleón, de 2004; gentileza del amigo Marcos. Por no hablar de aquel Bardolino Classico de 2007; de tan amplios matices; o del Vega Tolosa Cepas Viejas que Dani sí repuso; y de tantos otros; que catamos, puntuamos, y disfrutamos.


Todo están a vuestra disposición, por si queréis saber más de ellos.


Sin ir más lejos durante estos días, y en marcos incomparables (como diría Plumilla); los Tierra Rubia de Mondejar; los Protos; los Sequiot; los Dehesa de la Granja (ay, Alejandro Fernández, cuanto nos regalas); o el hace un rato disfrutado Finca Valpiedra.


Experiencias y experiencias...


Vinísimo se prepara para crecer. Hemos de dar salida a tanto disfrute de los sentidos.


Seguidnos; amigos; porque esto no va a parar.


miércoles, 21 de octubre de 2009

Tinto Enate Selección 2004




Catamos este vino el domingo; y quiero comentar los aspectos más relevantes del mismo.

Se trata del Tinto Enate Selección 2004, de las afamadas Bodegas Enate; una de las más relevantes firmas en la ya prestigiosa Denominación de Origen Somontano.

Es una selección del Club Vinoselección, como casi siempre, muy acertada.

Estas Bodegas se encuentran en el término de Salas Bajas; en la provincia de Huesca; y tienen ese toque pre-pirenaico en sus vinos que tanto define a esta denominación.

Siempre han realizado vinos de alta calidad; y al menos a mí nunca me han decepcionado. Además, incorporan a muchos de sus vinos (y este no es una excepción) un concepto artístico en las etiquetas, en las que han colaborado afamados artistas, y que los convierte en vinos también muy agradables en cuanto a su presentación.

Por lo que se refiere al vino que nos trae; está confeccionado con un 70% de Tempranillo y un 30% de Cabernet Sauvignon.

El vino tiene una crianza de 9 meses; y una graduación de 14%.

Lo servimos a una temperatura aproximada de 17%; y creo que fue ideal para apreciar todos sus matices.

En cuanto a la vista; destaca el color cereza; con ribetes azulados, y una intensidad media.

En la nariz preponderan los aromas a fruta roja; toques ligeros de especias y un recuerdo muy característico a cacao; que le otorga una especial sensibilidad.

Pasando a la boca; posee una muy equilibrada acidez; y es fresco, bien ensamblado con la madera; y quizá algo picante.


Como característica muy particular, quizá resaltar un ligero retronasal amargo; pero no molesto. Equilibrado.

Un buen vino.

domingo, 18 de octubre de 2009

Hoya de Cadenas Merlot 2008. Un vino de... ¡calidad!







Escoger un vino fresco, joven, alegre y de buen paso; pero a la vez con personalidad… Que intentase cautivar, pero sin avasallar. Que intentase acercar más almas al alma del vino. Ese era el reto para el encuentro con este grupo de buenas amigas (y amigo)

Si podía ser un vino valenciano, para empezar con algo de la tierra, mejor. Además, como siempre; pero más para ellos si cabe; el vino tenía que ser de… ¡CALIDAD!

Así es que eché mano de Vicente Gandia Plá; y dejando para otras ocasiones el clásico Reserva Especial de Tempranillo (del que ya hemos hablado otras veces en este blog), apostamos por el Hoya de Cadenas Merlot 2008.

De Gandia Plá y de su finca Hoya de Cadenas ya hemos hablado en otras ocasiones, incluso a raíz de las visitas a la misma. Sobre su buen hacer en el mundo del vino, así como de la capacidad que poseen para elaborar caldos de buena calidad a un precio más que razonable, no vamos a extendernos ahora.

Sí que vamos a hablar de este monovarietal, tan reciente como elegante, con el que comenzamos una agradable comida.

A todas estas chicas (y chico…) les quiero dedicar este post.

Hablamos de un vino como ya hemos indicado cien por cien merlot; con una graduación de 13%; elaborado con uvas de la finca Hoya de Cadenas, ubicada en el término de Utiel, y por tanto dentro del paraguas de la D.O Utiel-Requena.

Aprovechamos así para comentar que la variedad merlot es una de las más extendidas en el mundo entero, y hallamos cepas de merlot en todas las zonas elaboradoras de vino del planeta. Además es la principal variedad en la Saint-Émilion y Pomerol, y una de las principales (junto a la cabernet sauvignon) en el conjunto de las denominaciones de Burdeos.

En francés merlot es el nombre que se da a los pollitos de mirlo, quizás a causa de su bello color negro-azulado. También se conoce a la merlot con nombres locales como Bigney, Crabutet, Médoc Noir, y Merlau.






La merlot suele dar vinos con intensidad de color y frutosos. Vinos que, bien elaborados, (porque hemos encontrado de todo) son redondos, con cuerpo, equilibrados y con buena estructura.




Y en este caso así ha sido. Se trata de un vino de reciente creación, que experimenta ahora su aceptación en el mercado. Nosotros vamos a darle nuestro aprobado.




Así pues, pasando a comentar los aspectos subjetivos de la cata; podemos decir lo siguiente:




En primer lugar cabe destacar que se aprecia una ligerísima crianza en barrica. Imaginamos que se habrá realizado su vinificación en depósitos de acero inoxidable, para darle algunas semanas de barrica de un tostado medio, que permite elaborar vinos suaves y elegantes. No obstante, intentaremos contrastar este dato.




En cuanto a la vista, es de un color picota granate, con ligeros destellos violáceos.


Por lo que se refiere al aroma, destacan inmediatamente los frutos rojos. Es de nariz intensa, golosa, y con recuerdos balsámicos.


Pasando hablar del vino en boca, recuerda, esta vez sí en consonancia con la nariz, a moras y grosellas. Tiene buen ataque, con algo de cuerpo, pero frescor. La acidez es correcta, y tiene un muy buen desarrollo.




Un vino fresco y alegre, pero con cuerpo y buena estructura.










Un vino… ¡DE CALIDAD!

sábado, 10 de octubre de 2009

Tinto FINCA ELEZ Crianza 2004


Me alegré de probar este vino que trajo Valero, porque ya hacía algún tiempo que no cataba nada de Manuel Manzaneque, y desde las primeras catas de caldos de Finca Élez, siempre sentí debilidad por este original proyecto.

Y me alegro de subirlo justamente hoy, ya que, ahora que estoy intentando ampliar el círculo de enamorados del vino aún más si cabe; este caldo me viene que ni pintado, pues siendo un vino con personalidad y cuerpo, es a la vez un perfecto compañero para iniciarse en este bello camino.

Así que se lo dedico a Jairo (ya te tengo medio metido; sólo nos faltan catas…); y a Alicia (las casualidades no existen; y si caíste por aquí es por algo, así que antes o después sucumbirás también a los encantos del buen vino…).

¡Va por vosotros!

Manuel Manzaneque da nombre a sus vinos y bodega; la cual es la primera bodega que tiene una denominación de origen propia. Esto significa que su principal finca constituye, por sus características especiales, un Denominación de Origen exclusiva; lo cual son palabras mayores. Se trata de la D.O Finca Élez.

La Finca Élez se encuentra en El Bonillo (Albacete); y ha superado con éxito los estrictos criterios de la legislación para convertirse en la primera denominación exclusiva para un pago vitícola en España; ligada a unos viñedos que dan lugar a unos vinos de reconocida calidad y características cualitativas especiales.

Los vinos de pago son únicos y especiales, nacidos en bodegas y viñedos creados a modo de ´château`. Manuel Manzaneque ha sido el gran abanderado de los pagos en España.

Mucho podríamos hablar de este proyecto, pero no quiero extenderme más, por lo que pasaremos a comentar la cata de este vino en cuestión: el Tinto Finca Élez Crianza 2004.

Se trata de un caldo reconocido con prestigiosos galardones. Ha ganado por dos veces la medalla de plata en Vinalies (Paris); y posee una mención especial en la reconocida publicación Decanter.

Está elaborado con un coupage de Cabernet Sauvignon, Merlot y Tempranillo; y el ensamble de las variedades con la madera es del todo equilibrado. En cuanto a la graduación, es de 12,5%.

Atendiendo a los aspectos subjetivos de esta cata; podemos manifestar que:

1) A la vista es un rojo cereza; aunque evoluciona en el ribete hacia la teja.

2) En nariz aprecias de entrada la fruta madura; con aromas balsámicos que le otorgan cierto frescor. Es muy expresivo, y desarrolla por instantes aromas a cuero, azúcar tostado y quizá ciertas notas de romero. Complejo.

3) En boca es sabroso y maduro. De paso fácil, pero completo. Sorprendente recuerdo a regaliz. Equilibrado, y con taninos dulces. El paso en boca es goloso, y el postgusto largo y acaramelado.




Así pues, un vino de alta calidad, especialmente en relación a su precio. Paso fácil, pero muy bien estructurado, y con un componente de dulzor elegante que lo convierte en un buen caldo para iniciarse. Así que… ¡ya sabéis, recién llegados vinísimos! (y vinísimas)